Frank Athen Walls, de 58 años, será ejecutado este jueves por la noche mediante inyección letal en la prisión estatal de Florida, cerca de Starke. El condenado fue hallado culpable de asesinar a Edward Alger, aviador de la base aérea de Eglin, y a su novia, Ann Peterson, durante un allanamiento de morada en julio de 1987.
Según los registros judiciales, Walls irrumpió en la casa móvil de la pareja, los ató y, al intentar la víctima liberarse, lo degolló y le disparó en la cabeza. Luego mató a Peterson durante un forcejeo. Fue arrestado al día siguiente, tras el aviso de su compañero de piso sobre su conducta sospechosa. En el registro del hogar, los agentes hallaron objetos robados de la escena y el sospechoso terminó confesando los crímenes.
Walls fue condenado a muerte en 1988 por asesinato, secuestro, allanamiento y robo. Aunque el Tribunal Supremo de Florida anuló el fallo inicial y ordenó un nuevo juicio, el jurado volvió a sentenciarlo a la pena capital en 1992. Posteriormente, pruebas de ADN lo vincularon también con la violación y asesinato de Audrey Gygi en 1987, mientras que el propio Walls admitió su responsabilidad en otros dos homicidios ocurridos en 1985 y 1986.
Sus abogados presentaron apelaciones alegando discapacidad intelectual y problemas médicos para detener la ejecución, pero el Tribunal Supremo de Florida rechazó el pedido la semana pasada. El caso aún mantiene recursos pendientes ante el Tribunal Supremo de Estados Unidos.
De concretarse, sería la decimonovena ejecución en Florida en 2025, lo que ampliaría el récord estatal anual desde el restablecimiento de la pena de muerte en 1976. Hasta ahora, Estados Unidos registra 46 ejecuciones este año, con Florida a la cabeza, seguido por Alabama, Carolina del Sur y Texas.
El Departamento Correccional de Florida confirmó que las ejecuciones se realizan mediante una combinación de sedante, agente paralizante y un medicamento que detiene el corazón.




