Washington — El optimista discurso del presidente Donald Trump sobre el progreso bajo su mandato contrastó con las experiencias cotidianas de muchos estadounidenses y con las estadísticas oficiales de su propio gobierno.
Durante un mensaje desde la Casa Blanca, Trump aseguró haber heredado un “desastre de inflación” de los demócratas y afirmó que los precios están cayendo rápidamente. Sin embargo, los registros muestran que el índice de precios al consumidor fue de 3% en septiembre, similar al de enero y apenas por encima del 2.9% de diciembre, último mes completo del presidente Joe Biden. Las encuestas indican que la mayoría de los ciudadanos sigue percibiendo aumentos en alimentos, electricidad y otros bienes.
Las cifras desmienten también la afirmación de que la inflación bajo Biden fue la peor de la historia: en 1980 alcanzó más del 13%, y durante la Primera Guerra Mundial llegó a acercarse al 20%. De hecho, la inflación había disminuido antes del final de la presidencia de Biden y aumentó nuevamente tras la imposición de aranceles comerciales anunciados por Trump.
Sobre inversiones, Trump declaró que había “asegurado un récord de 18 billones de dólares en inversión en Estados Unidos”. No obstante, no presentó evidencia que respalde esa cifra. Documentos oficiales y el propio portal de la Casa Blanca recogen un monto menor, de 9.6 billones, que además incluye compromisos adquiridos durante el mandato de Biden. Los analistas califican el número de 18 billones como exagerado y especulativo.
En materia electoral, Trump sostuvo que fue elegido “de forma aplastante”, ganando el voto popular y los estados indecisos. Sin embargo, logró 312 votos electorales, menos que los obtenidos por Barack Obama (365 en 2008 y 332 en 2012) y por Bill Clinton (370 en 1992 y 379 en 1996). Su triunfo, aunque firme, no se considera una avalancha. Además, aunque obtuvo más votos populares que la candidata demócrata Kamala Harris, no alcanzó la mayoría general, y su victoria en 2024 figura entre las más estrechas de la era moderna.
El contraste entre la retórica triunfalista y los datos oficiales evidencia que buena parte del relato de avance económico y político de Trump no coincide con la realidad estadística documentada por su propio gobierno.
(Esta nota fue traducida del inglés y revisada por un editor antes de su publicación.)




