Los republicanos de la Cámara de Representantes de Estados Unidos rechazaron el miércoles dos resoluciones impulsadas por los demócratas que buscaban limitar el poder del presidente Donald Trump para emplear la fuerza militar contra cárteles narcotraficantes y contra Venezuela.
Los demócratas impulsaron las votaciones luego de que Trump intensificara sus amenazas contra la nación sudamericana, mientras el Congreso cuestiona cómo el ejército estadounidense ha conducido una campaña que destruyó 25 embarcaciones presuntamente dedicadas al narcotráfico y que ha dejado al menos 95 muertos. De haberse aprobado, la legislación habría exigido que la administración federal solicitara autorización del Congreso antes de continuar esos ataques o de lanzar una ofensiva directa contra Venezuela.
El representante Gregory Meeks, principal demócrata en la Comisión de Asuntos Exteriores de la cámara baja, sostuvo que las acciones de Trump en la región no responden al combate al narcotráfico, sino a que “el presidente está codiciando el petróleo venezolano”.
Estas fueron las primeras votaciones en la Cámara de Representantes relacionadas con la campaña militar de Trump en Centro y Sudamérica. Una mayoría republicana en el Senado ya había rechazado medidas similares, y se estima que el mandatario las vetaría si llegaran a aprobarse. Aun así, los demócratas promovieron los comicios como forma de abrir el debate y obligar a los republicanos a fijar postura formalmente.
Los líderes republicanos, por su parte, han mostrado un apoyo creciente a la estrategia de Trump, incluso cuando podría derivar en una confrontación directa con el presidente venezolano Nicolás Maduro. El líder de la mayoría del Senado, John Thune, declaró que no tenía conocimento de si el gobierno había manifestado oficialmente su intención de provocar un cambio de régimen, pero añadió que “ciertamente no tendría problema si esa fuera su posición”. “Maduro es un cáncer en ese continente”, afirmó Thune.
A pesar de la controversia, la administración Trump no ha solicitado autorización del Congreso para sus operaciones en el Caribe. En su lugar, ha argumentado que puede destruir embarcaciones que transportan droga con el mismo criterio que usaría para enfrentar amenazas terroristas contra Estados Unidos. Esa postura ha generado un creciente escrutinio, en especial después de que se reveló que una operación del 2 de septiembre causó la muerte de dos personas que habían sobrevivido a un ataque previo.




