Miles de brasileños salieron a las calles este domingo en más de diez ciudades del país para protestar contra un proyecto que avanza en el Congreso y busca reducir las penas del expresidente ultraderechista Jair Bolsonaro y de otros imputados por los actos golpistas ocurridos tras las elecciones de 2022.
En Río de Janeiro, Brasilia y São Paulo, las manifestaciones se organizaron bajo el lema “Congreso enemigo del pueblo”. En la capital paulista, la multitud se concentró frente al Museo de Arte de São Paulo (MASP), donde los organizadores desplegaron una bandera con la frase “Bolsonaro a la cárcel”, acompañada por una imagen del exmandatario tras las rejas. Los asistentes denunciaron que el Poder Legislativo prioriza una agenda “lejana del pueblo” en lugar de atender los problemas sociales urgentes.
“Están ahí para defender la democracia de este país. Y la democracia es de todos, no solo de una parte”, expresó a EFE la indígena Ãgohó Ãkirê Pataxó, quien recordó a los legisladores que fueron elegidos por el pueblo. Criticó también que la votación se realizara “de madrugada”, calificando la maniobra como un intento de ocultar decisiones que perjudican a la población.
El proyecto, aprobado de forma apresurada en la Cámara de Diputados, será ahora debatido en el Senado. Sus detractores lo definen como una amnistía “light”, destinada a reducir drásticamente las penas de los responsables de la intentona golpista. Actualmente, Jair Bolsonaro cumple una condena de 27 años y tres meses impuesta por la Corte Suprema, aunque el propio relator del proyecto admitió que podría acceder al régimen semiabierto en poco más de dos años si la propuesta prospera.
Entre sus puntos principales, el texto impediría acumular penas por los delitos de intento de abolición violenta del Estado democrático de derecho y golpe de Estado, al considerarlos delitos similares. De aprobarse, solo se aplicaría la pena más grave —la de golpe de Estado, de hasta 12 años—, eliminando la pena adicional de hasta ocho años. También permitiría una progresión más rápida del régimen cerrado al semiabierto tras cumplir una pequeña fracción de la condena.
“Es absurdo. Nuestros legisladores no se levantan temprano ni para cuidar a sus hijos, pero sí para votar algo que perjudica a Brasil”, criticó el psicólogo y funcionario público Wadson Alonso.
En Río de Janeiro, el evento tuvo un fuerte componente cultural. Figuras emblemáticas como Caetano Veloso, Chico Buarque y Gilberto Gil encabezaron la convocatoria. Veloso cerró el acto interpretando su clásico “Alegria, Alegria”, transformando la playa de Copacabana en un escenario de arte y protesta. Durante la tarde se esperaban más presentaciones de artistas de la Música Popular Brasileña, quienes se han mantenido en abierta oposición al gobierno del líder ultraderechista durante su mandato entre 2019 y 2022.




