EE. UU. pone fin a la era del centavo: adiós al ‘chavito’ tras más de dos siglos

La Casa de la Moneda detuvo la producción del centavo, una decisión ordenada por Donald Trump para reducir costos.
La última moneda estadounidense en ser descontinuada fue el medio centavo en 1857

La Casa de la Moneda de Estados Unidos puso fin el miércoles a la producción del centavo, las históricas monedas conocidas como “pennies”, que por más de 230 años formaron parte de la vida cotidiana y la cultura estadounidense. Aquello que alguna vez simbolizó la frugalidad ahora cuesta más producir que su propio valor: fabricar un centavo requiere cerca de cuatro.

Desde 1793, cuando fue introducido, el centavo podía comprar una galleta o una vela. Hoy, sin valor real en el mercado, suele acumularse en frascos o cajones, y su eliminación representará un ahorro estimado de $56 millones, según el tesorero Brandon Beach, quien en Filadelfia presionó el botón que acuñó el último centavo. Las últimas piezas serán subastadas al público.

Aunque miles de millones de centavos seguirán circulando como moneda de curso legal, ya no se fabricarán más. La última vez que Estados Unidos descontinuó una moneda fue en 1857, con el medio centavo. Durante la ceremonia final, los trabajadores de la Casa de la Moneda guardaron silencio, en un ambiente cargado de nostalgia, antes de aplaudir la histórica despedida.

El presidente Donald Trump ordenó detener la producción al considerar que los altos costos hacían obsoleta la moneda. “Durante demasiado tiempo, Estados Unidos ha acuñado pennies que literalmente nos cuestan más de dos centavos”, escribió en una publicación en línea.

Muchos estadounidenses, sin embargo, expresaron sentimientos encontrados. Algunos los ven como amuletos de la suerte o piezas de colección. Comerciantes, por su parte, criticaron lo abrupto de la medida y la falta de instrucciones para ajustar precios y cambios. Algunos optaron por redondear montos; otros ofrecieron pequeños incentivos a quienes pagaran con centavos. “Hemos abogado durante 30 años por su abolición, pero no así”, señaló Jeff Lenard, de la Asociación Nacional de Tiendas de Conveniencia.

Países como Canadá ya tomaron medidas similares: su centavo dejó de acuñarse en 2012. Pero incluso dentro del sistema estadounidense hay contrastes: producir un “nickel” cuesta casi 14 centavos, mientras que acuñar un “dime” cuesta menos de seis.

Historiadores lamentaron la pérdida de un símbolo cultural. “Las monedas reflejan nuestra política, nuestra religión, nuestro arte y nuestros ideales”, sostuvo Frank Holt, profesor emérito de la Universidad de Houston.

Así se cierra un capítulo de la historia monetaria del país, con una pieza que durante más de dos siglos acompañó bolsillos, recuerdos y supersticiones.

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