El Morro: cuando tuvo cine, piscina y teatro en tiempos de Fort Brooke

Durante el siglo XX, El Morro llegó a tener piscina, teatro y campo de golf mientras funcionaba como base militar estadounidense.
Los terrenos de la base militar también contaban con residencias y club para oficiales, un campo de golf y uno de béisbol

Pocos lo imaginan al caminar por sus murallas, pero el castillo San Felipe del Morro fue mucho más que una fortaleza militar. Tras la invasión de 1898, las Fuerzas Armadas de Estados Unidos rebautizaron El Morro y el castillo San Cristóbal como Fort Brooke, en honor al general John Rutter Brooke. En ese entonces, el Ejército comenzó la modernización de las antiguas instalaciones españolas. En 1901 se instaló electricidad en El Morro, San Cristóbal, el Cuartel Ballajá y otras dependencias. Luego, en 1903, una orden ejecutiva del presidente Theodore Roosevelt reservó cerca de 98.8 acres para fines militares, incluyendo estos monumentos.

Durante la Primera y Segunda Guerra Mundial, Fort Brooke experimentó grandes transformaciones. Se modernizaron los cañones y se edificaron viviendas, un hospital y varias áreas recreativas. Entre ellas se encontraban una piscina de concreto armado, un teatro, un campo de golf y un parque de béisbol. Estas amenidades buscaban fortalecer la moral del personal militar y sus familias.

En el ala norte de los terrenos se ubicaba el Club de Oficiales, junto a la moderna piscina. También existía un cine al aire libre, construido entre la entrada principal y el Cementerio Santa María Magdalena de Pazzis, con vista hacia el campo de golf. Las proyecciones estaban dirigidas principalmente al personal del fuerte, aunque algunos civiles podían asistir bajo condiciones específicas.

En los años 30, la Administración de Obras Públicas federal colaboró en la modernización de las fortificaciones. Sin embargo, esos planes se detuvieron al comenzar la Segunda Guerra Mundial, cuando el lugar volvió a ser un punto estratégico de defensa. Se añadieron centros de observación de submarinos, comunicaciones y búnkeres a prueba de bombas.

En 1943, bajo el presidente Franklin Delano Roosevelt, Fort Brooke fue reconocido oficialmente como puesto militar. Un año después, el Cuartel Ballajá se transformó en hospital, que en 1947 pasó a llamarse Hospital General Rodríguez. Luego de la guerra, los terrenos de Fort Brooke fueron transferidos gradualmente al Servicio de Parques Nacionales, al Gobierno de Puerto Rico y a la Guardia Costera. El hospital cerró en 1949, marcando el inicio del fin de las operaciones militares.

Durante sus últimos años, Fort Brooke se convirtió en un espacio recreativo antes de su desmantelamiento. La mayoría de las estructuras del siglo XX, incluyendo la piscina y el teatro, fueron demolidas en acuerdo con el Servicio de Parques Nacionales para devolver el área al uso público. Hoy, el antiguo fuerte forma parte del Sitio Histórico Nacional de San Juan y conserva el aspecto que tenía cuando España lo cedió en 1898.

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