El presunto segundo al mando de una organización de apuestas ilegales en Estados Unidos fue arrestado en Puerto Rico por agentes del Negociado Federal de Investigaciones (FBI).
Dean Gialamas, conocido como “Dean Gem”, fue detenido en San Juan, según consta en los documentos del Tribunal Federal en San Juan. Las autoridades federales en la isla ejecutaron una orden de arresto emitida por el Tribunal Federal para el Distrito Norte de Indiana, como parte de la “Operación Porterhouse Parlay”. No se ha especificado por qué Gialamas se encontraba en Puerto Rico.
El acusado enfrenta cargos de conspiración, lavado de dinero y operación de un negocio ilegal de apuestas. Otros implicados también enfrentan cargos por extorsión. Además de las detenciones en Indiana y San Juan, hubo arrestos en Chicago, Boston, Nueva York, Sarasota, Arizona y Los Ángeles.
Según la acusación, Gialamas y el principal acusado, James Gerodemos, alias “Jimmy the Greek”, dirigían la llamada “Organización de Apuestas Gerodemos”, que operaba desde dos restaurantes en Indiana. El FBI allanó ambos negocios, así como la residencia y otras propiedades de Gerodemos el 29 de abril.
Los cargos establecen que la organización operaba desde 2021, generando millones de dólares mediante páginas web, mensajes de texto y llamadas telefónicas para realizar apuestas. Algunas de las páginas vinculadas son www.abcwagering.ag y www.gardencitybets.com.
El pliego acusatorio sostiene que varias víctimas y allegados fueron amenazados con violencia física para cobrar deudas. Además, la organización ofrecía líneas de crédito a apostadores sin requerir depósitos previos, permitiéndoles apostar de inmediato por internet o teléfono. Empleados de los restaurantes Gino’s Steakhouse y Paragon supuestamente ayudaban a manejar pagos que iban desde $100 hasta $50,000.
Las autoridades afirman que los acusados ocultaban sus operaciones mediante alias, múltiples cuentas bancarias y empresas fachada, disfrazando sus ingresos como préstamos o gastos comerciales legítimos. También habrían generado entre $700,000 y $900,000 anuales con la venta de tarjetas de apuestas del Super Bowl, con montos que variaban entre $500 y $25,000 por línea.
El caso continúa bajo la jurisdicción del Tribunal Federal del Distrito Norte de Indiana, mientras las autoridades federales siguen investigando el alcance de la red.




