La Habana no acatará ningún “ultimátum” de Estados Unidos para liberar a presos políticos como parte de las nuevas conversaciones bilaterales, afirmó el jueves un diplomático cubano. Señaló además que el gobierno se está “preparando para todos los escenarios” si el presidente estadounidense, Donald Trump, cumple sus amenazas de intervenir en la isla.
En entrevista con The Associated Press, el embajador de Cuba ante la ONU, Ernesto Soberón Guzmán, declaró que “los asuntos internos relacionados con los detenidos no están en la mesa de negociación”. La liberación de presos políticos fue una de las exigencias de Washington durante las recientes conversaciones entre ambos países, las primeras en una década.
“Tenemos nuestro sistema legal, como aquí en Estados Unidos tienen el suyo. Debemos respetar los asuntos internos de ambos”, expresó Soberón. Por su parte, el Departamento de Estado reiteró en un comunicado que el gobierno estadounidense sigue “comprometido con la liberación de todos los presos políticos”.
Una delegación estadounidense viajó secretamente a La Habana el 10 de abril para impulsar cambios económicos y políticos en Cuba, advirtiendo sobre mayores presiones si no hay avances. Las reuniones se realizaron a nivel de subsecretario de Estado por parte de Estados Unidos y de viceministro de Relaciones Exteriores por parte cubana, según Soberón.
Las tensiones entre ambos gobiernos se han incrementado en los últimos meses, agravadas por el bloqueo energético impuesto por Estados Unidos que ha profundizado la crisis económica. Trump ha amenazado con sanciones a los países que suministren petróleo a Cuba y llegó a afirmar que Estados Unidos podría tener “el honor de tomar Cuba” tras sus operaciones en Venezuela e Irán.
El diplomático reconoció que el embargo, unido a la escasez de agua y electricidad, ha intensificado la pobreza y el hambre en la isla. Un reciente envío de 730,000 barriles de petróleo ruso logró cubrir solo una parte de las necesidades energéticas del país.
Durante la reunión de abril, Estados Unidos también planteó preocupaciones sobre la influencia de potencias extranjeras en la isla y debatió la compensación de propiedades confiscadas a ciudadanos estadounidenses de origen cubano tras la Revolución de 1959. Soberón confirmó que Cuba está dispuesta a discutir esos reclamos, pero solo si se acompaña de un alivio al embargo económico.
“Se trata de un camino de dos vías”, subrayó. Además, reconoció que, pese al optimismo por un nuevo enfoque diplomático, las amenazas de Washington mantienen al gobierno cubano en alerta máxima. “Nos preparamos para todos los escenarios. Nuestra primera opción es un diálogo exitoso con el gobierno de Estados Unidos”, enfatizó, pero advirtió que si hubiera una agresión militar, “estamos listos para responder”.




