La Habana – El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, confirmó que el expresidente Raúl Castro participa en las conversaciones entre la isla y Estados Unidos. El mandatario aseguró que las pláticas se encuentran en sus primeras etapas y se desarrollan en medio de un tenso contexto político y económico marcado por los apagones nacionales y el bloqueo petrolero impulsado por el presidente estadounidense Donald Trump, quien ha amenazado con imponer aranceles a los países que suministren crudo a Cuba.
Durante una entrevista con el líder español Pablo Iglesias, realizada para el canal Canal RED, Díaz-Canel explicó que las discusiones son manejadas de forma colectiva por su gobierno. En el diálogo, subrayó que construir un canal de comunicación y establecer agendas comunes es esencial para avanzar hacia un posible acuerdo. “Primero, debemos construir un canal de diálogo. Luego, debemos construir agendas comunes de intereses para las partes”, expresó.
El presidente también detalló el papel de Raúl Castro en las negociaciones. “Es uno de los que, junto conmigo y en colaboración con otras ramas del Partido, del Gobierno y del Estado, ha orientado cómo debemos conducir este proceso de diálogo”, señaló, describiéndolo como “el líder histórico de esta revolución, aunque haya renunciado a sus responsabilidades”, y con un “prestigio ganado ante el pueblo”.
Díaz-Canel respondió además a especulaciones sobre posibles divisiones en la cúpula cubana, asegurando que la conducción del diálogo se mantiene cohesionada. Recordó que Castro lideró en 2014 las conversaciones con Barack Obama que restablecieron relaciones diplomáticas entre ambos países, política que Donald Trump posteriormente revirtió al intensificar las sanciones y mantener un embargo energético que ha profundizado la crisis económica.
El coordinador residente de Naciones Unidas en Cuba, Francisco Pichón, advirtió que si la crisis energética persiste podría derivar en una “crisis humanitaria”. Informó que se necesitan unos 94 millones de dólares para atender los efectos del colapso eléctrico y los daños causados por huracanes. Según datos de la ONU, la parálisis de la red energética impide cirugías a 96,000 personas, afecta el calendario de vacunación de 30,000 niños y limita el acceso al agua de cerca de un millón de personas. Pichón enfatizó que el uso de energía solar podría aliviar parte de la emergencia.
La situación se agrava con los apagones generalizados y la escasez de combustible, mientras el gobierno cubano busca canales diplomáticos que permitan aliviar la presión económica y abrir nuevas vías de cooperación con Estados Unidos.




