WASHINGTON — El presidente Donald Trump afirmó que Estados Unidos podría “dar por terminada” su guerra con Irán luego de tres semanas y media de operaciones, a pesar de que varios de los cinco objetivos planteados por su gobierno aún no se han alcanzado.
Trump amplió recientemente la lista de metas, en comparación con las planteadas al inicio del conflicto el 28 de febrero. Estas incluyen la destrucción total de la capacidad iraní de misiles, la eliminación de su base industrial de defensa, la neutralización de su Armada y Fuerza Aérea, impedir cualquier desarrollo nuclear, y proteger a los aliados de Oriente Medio.
Según informes, los ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel han dañado gravemente la infraestructura militar iraní, pero el país sigue lanzando misiles y utilizando drones. “La operación ha sido un éxito rotundo”, sostuvo la portavoz de la Casa Blanca, Anna Kelly, quien aseguró que Irán perdió buena parte de su poder militar y sus aspiraciones nucleares.
El secretario de Defensa Pete Hegseth informó que los ataques con misiles iraníes contra fuerzas estadounidenses se redujeron en un 90%, mientras que Trump señaló que el 82% de los lanzadores fue destruido. Aun así, misiles iraníes continúan afectando el tráfico en el estrecho de Ormuz.
En cuanto a la base industrial y militar, el Pentágono indicó que los ataques alcanzaron fábricas de armas, misiles y drones. Sin embargo, las ofensivas de Irán contra países vecinos persisten. Estados Unidos también afirma haber destruido más de 140 barcos iraníes, aunque persisten amenazas marítimas.
Otro punto clave es evitar que Teherán se acerque a la capacidad nuclear. Pese a las declaraciones previas de Trump sobre haber “borrado” dicho programa, fuentes oficiales reconocen que Irán todavía posee reservas de uranio enriquecido, y su recuperación sería extremadamente riesgosa sin consentimiento iraní.
Trump añadió como nuevo objetivo “proteger al más alto nivel a los aliados de Oriente Medio”, mencionando a Israel, Arabia Saudí, Qatar, Emiratos Árabes Unidos y Bahréin. Sin embargo, no ha precisado cómo garantizará esa seguridad ni si Estados Unidos mantendrá el control del estrecho de Ormuz.
Aunque Trump ha alentado al pueblo iraní a “hacerse con su gobierno” tras los ataques que acabaron con la cúpula de Teherán, la Casa Blanca no reconoce oficialmente el cambio de régimen como meta declarada. Aun así, el mandatario expresó: “Creo que podemos decir que esto es un cambio de régimen, ¿verdad?”.
Por último, el gobierno también parece haber dejado fuera de su lista cortar el apoyo iraní a grupos armados en la región. Pese a ofensivas contra milicias en Irak y el avance israelí contra Hezbolá en Líbano, no se han presentado planes para detener definitivamente la influencia de Irán sobre esos grupos.
Con conversaciones en curso para abrir nuevamente el estrecho de Ormuz, Trump busca cerrar una guerra que ha redefinido el equilibrio de poder en Medio Oriente, aunque muchas de sus metas iniciales siguen sin concretarse.




