Los integrantes de la selección de Cuba, que se encuentran en Puerto Rico para el Clásico Mundial de Béisbol 2026, son conscientes de la difícil situación que atraviesa su país, pero aseguran que su enfoque está únicamente en el terreno de juego.
Cuba vive una etapa de fuerte presión económica, agravada por el aumento de sanciones impuestas por el gobierno del presidente Donald Trump. A ello se suman la interrupción de los envíos de petróleo desde Venezuela, tras la captura del presidente Nicolás Maduro, así como problemas graves en el suministro eléctrico, escasez de productos básicos y el alza de precios.
Para el equipo cubano, de regreso al Estadio Hiram Bithorn por primera vez desde el Clásico inaugural de 2006, no hay espacio para distracciones. “Eso no es un secreto para nadie lo que está pasando en Cuba”, dijo Germán Mesa, exjugador y dirigente del combinado, a El Nuevo Día. “Ahora estamos enfocados en lo que nos toca. Nuestras familias saben dónde estamos, y eso es todo lo que puedo decir”, añadió.
Cuba debutó con una victoria 3-1 ante Panamá. El veterano Alfredo Despaigne, quien participa en su quinto Clásico Mundial, compartió que los jugadores optan por dejar los problemas en casa. “Todo el mundo sabe lo que pasa con la política y todo eso. Nos comunicamos con la familia y estamos concentrados en el béisbol. Uno se preocupa un poco, pero nuestra responsabilidad ahora es jugar”, afirmó.
En el campo, los peloteros evitan profundizar en la crisis. Alexander Vargas, de 24 años y parte de los Reds de Cincinnati, comentó: “Hablo con mi mamá mucho. No ha tenido problemas. Nosotros estamos para ganar los partidos y dar alegría. Lo mío es jugar pelota”.
El equipo también cuenta con dos jugadores activos en la liga nacional: Leonel Moas Jr., de los Toros de Camagüey, y Andrys Pérez, de los Cocodrilos de Matanzas, quienes aseguraron que sus familias están bien.
El veterano Alexei Ramírez, de 44 años, parte del conjunto desde el primer Clásico de 2006 y exjugador de los White Sox de Chicago, dijo que su familia en Pinar del Río “está como siempre, luchando. Ya todo el mundo sabe lo que pasa en la isla. El béisbol es mi vida”.
Cuba, subcampeón en 2006 y semifinalista en 2023, regresó a Puerto Rico con una delegación incompleta, pues ocho integrantes no obtuvieron visado, aunque ninguno era jugador. Antes de llegar, el conjunto disputó partidos de exhibición en Arizona. Su próximo desafío será ante Puerto Rico en el Bithorn.




