El Gobierno colombiano aprobó un protocolo para realizar la eutanasia a varias decenas de hipopótamos que habitan en el país, descendientes de los ejemplares introducidos ilegalmente en los años ochenta por el narcotraficante Pablo Escobar. La medida busca frenar el crecimiento acelerado de esta población invasora.
El Ministerio de Ambiente autorizó un plan que contempla la eutanasia de aproximadamente 80 animales como parte de una estrategia de control poblacional. Según explicó la ministra de Ambiente, Irene Vélez, las acciones se llevarán a cabo en el segundo semestre del año y priorizarán métodos no letales antes del sacrificio.
La decisión ha generado controversia, especialmente en Puerto Triunfo, donde se encuentra la antigua Hacienda Nápoles, hoy un atractivo turístico. La senadora Andrea Padilla cuestionó la iniciativa y la calificó como una eliminación de animales sanos, al tiempo que solicitó explorar alternativas.
El documento oficial establece dos métodos de eutanasia: química y física. El primero implica atraer a los hipopótamos a corrales mediante alimento, sedarlos con dardos tranquilizantes y aplicar fármacos que provocan la muerte, como sobredosis de anestésicos o compuestos como pentobarbital o lidocaína. El método físico contempla el uso de rifles de alta potencia operados por personal certificado, con disparos dirigidos a la cabeza para causar la pérdida inmediata de conciencia y una muerte rápida.
El protocolo busca minimizar el sufrimiento de los animales y cumplir con las normas de bienestar vigentes en Colombia. Considera factores como el tamaño, las condiciones del entorno y la seguridad del procedimiento.
El plan también incluye estrategias de esterilización —con un costo estimado de 9,800 dólares por ejemplar— y la reubicación en zoológicos o santuarios internacionales. Sin embargo, esta última opción no ha avanzado desde 2023 por falta de países receptores. Las autoridades advierten que, sin intervención, la población podría llegar a 500 ejemplares en 2030, afectando ecosistemas y especies nativas como el manatí y la tortuga de río. Los hipopótamos han sido declarados especie exótica invasora en Colombia.
Dado que estos animales superan las tres toneladas y carecen de depredadores naturales, su expansión por el río Magdalena representa un riesgo para la seguridad y el equilibrio ambiental.
El protocolo también establece que los cuerpos serán enterrados en fosas de hasta cinco metros de profundidad para evitar contaminación y olores, aunque se contempla la incineración en instalaciones autorizadas. El Gobierno destinará hasta 1.7 millones de dólares para ejecutar este plan, enmarcado en las disposiciones ambientales y de caza de control vigentes en el país.




