Washington — El secretario de Defensa, Pete Hegseth, reconoció el miércoles que algunos ataques aéreos lanzados por Irán todavía podrían alcanzar sus objetivos, aunque aseguró que Estados Unidos está recuperando rápidamente el control del espacio aéreo iraní gracias a su superioridad militar.
Hegseth explicó que el país no ha escatimado en recursos ni capacidades para reforzar sus sistemas de defensa antiaérea y proteger tanto a las fuerzas estadounidenses como a sus aliados en Oriente Medio. Durante una rueda de prensa en el Pentágono, celebrada pocos días después de los ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel contra Irán, advirtió que el esfuerzo defensivo continúa al máximo nivel.
“Esto no significa que podamos detenerlo todo, pero nos aseguramos de establecer la máxima defensa posible y la mayor protección antes de pasar al ataque”, subrayó.
El funcionario reconoció además que los ataques con drones o misiles podrían seguir representando un riesgo para las tropas, en momentos en que el presidente Donald Trump y altos mandos militares alertan sobre un conflicto prolongado que podría extenderse por meses. El general Dan Caine, jefe del Estado Mayor Conjunto, añadió que los militares estadounidenses “siguen en peligro y el riesgo continúa siendo alto”.
El domingo, seis soldados murieron cuando un dron iraní impactó un centro de operaciones en un puerto civil de Kuwait. Según familiares, el lugar era una estructura tipo contenedor sin defensas y estaba a varios kilómetros de la base principal del Ejército.
Hegseth también anticipó que el conflicto podría durar más de lo estimado inicialmente por la administración Trump. Planteó un posible periodo de hasta ocho semanas, aunque evitó definir un cronograma fijo. “Podrían ser cuatro semanas, tal vez seis u ocho. En última instancia, nosotros marcamos el ritmo y el enemigo está desequilibrado”, afirmó.
El secretario de Defensa indicó que siguen llegando más tropas, cazas y bombarderos a la región, y que Estados Unidos tomará “todo el tiempo necesario” para garantizar el éxito de la operación. Mientras tanto, Teherán ha prometido destruir la infraestructura militar y económica de Oriente Medio, lo que evidencia que la guerra está lejos de terminar.
El presidente reiteró esta semana que la campaña podría durar entre cuatro y cinco semanas, aunque dijo estar preparado “para ir mucho más allá de eso”.




