Roma – El busto del Cristo Salvador de la Basílica de Santa Inés Extramuros, en Roma, ha sido identificado como una obra de Miguel Ángel, según una investigación presentada por la historiadora del arte Valentina Salerno. Hasta ahora, la pieza era catalogada como un trabajo anónimo de la escuela romana del siglo XVI.
Salerno detalló su hallazgo durante una conferencia de prensa en la capital italiana, donde mostró documentos que rastrean la propiedad y ubicación del busto desde el siglo XVI. Entre las pruebas, citó testamentos, correspondencia, diarios, informes, inventarios notariales y actas de cofradías que abarcan desde 1564 hasta hoy, además de bocetos del propio Miguel Ángel.
La investigadora sostiene que la escultura, realizada en 1534 y que retrata a Tommaso dei Cavalieri, amigo íntimo del artista, fue trasladada tras la muerte de Buonarroti desde su residencia hasta la Iglesia de Santa Inés. Inicialmente, el busto permaneció en una capilla cerrada antes de ser colocado en la basílica.
El hallazgo forma parte del estudio “Miguel Ángel: los últimos días”, un trabajo de más de una década en el que Salerno ha podido reatribuir una veintena de obras gracias al apoyo de la Orden de Canónigos Regulares de Letrán, administradores del templo.
Durante siglos se creyó que el maestro había destruido sus bocetos y esculturas antes de morir. Sin embargo, la investigadora asegura que Miguel Ángel ideó un plan para conservar parte de ellas, entregándolas a amigos de confianza para evitar que cayeran en manos equivocadas.
La hipótesis se refuerza con otro hallazgo reciente: un dibujo de un pie subastado por Christie’s en Londres el pasado febrero, cuya procedencia coincide con la del busto del Cristo. Este vínculo, según expertos, valida la cadena documental presentada por Salerno.
Mientras la comunidad científica evalúa la investigación y su posible aceptación, la estatua permanecerá expuesta en su ubicación actual dentro de la Basílica de Santa Inés Extramuros.




