La guerra en Irán ha detenido el tránsito de petroleros en el estrecho de Ormuz y ha sacudido la cadena global de suministro. El impacto se siente no solo en el sector energético: también se han afectado las exportaciones de productos farmacéuticos de India, semiconductores de Asia y fertilizantes procedentes de Oriente Medio.
Buques de carga permanecen varados en el golfo Pérsico o se desvían por rutas más largas alrededor del sur de África. Los aviones de carga también están en tierra, lo que agrava el problema. “Esto está causando impactos importantes dentro de la cadena de suministro global”, advirtió Patrick Penfield, profesor de la Universidad de Syracuse, quien anticipó escasez y aumentos de precios si el conflicto se prolonga.
Según Clarksons Research, unos 3,200 barcos —el 4% del tonelaje marítimo mundial— están inactivos en el golfo Pérsico, con otros 500 esperando fuera de él. Aunque las cifras parezcan pequeñas, generan un efecto dominó que congestiona puertos en todo el mundo. “La cadena de suministro es como un tren: si un vagón se descarrila, los demás se afectan”, explicó Michael Goldman, gerente de CARU Containers.
El presidente Donald Trump presentó un plan para reactivar el tránsito de crudo y mercancías por el estrecho. Ordenó a la Corporación Financiera de Desarrollo Internacional de Estados Unidos ofrecer seguros contra riesgo político “a un precio muy razonable” a las navieras. Además, aseguró que la Marina estadounidense escoltaría petroleros si fuera necesario.
El efecto del conflicto alcanza a productos esenciales. De Oriente Medio proviene el 20% del petróleo mundial, además de materias primas petroquímicas y fertilizantes. La interrupción también retrasa el transporte de medicamentos, chips y baterías. Maersk, una de las navieras más grandes del mundo, confirmó que redirige sus rutas por el cabo de Buena Esperanza, lo que añade entre 10 y 14 días de viaje y cerca de un millón de dólares extra en combustible por barco.
Con las rutas más largas y el aumento del riesgo, los transportistas aplican recargos por combustible y “riesgo de guerra”. El cierre de aeropuertos en Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Kuwait, Irak e Irán afecta los vuelos de carga y pasajeros, mientras que las aerolíneas Emirates, Qatar Airways y Etihad han restringido operaciones. Aunque la carga aérea representa menos del 1% del volumen global, su valor equivale al 35% del comercio mundial.
Henry Harteveldt, analista del sector aéreo, advirtió que será difícil llegar a India y que habrá que modificar rutas y añadir escalas. “Muchos fármacos se fabrican en India y se exportan a todo el mundo. Si eso se interrumpe, el impacto será enorme”, alertó.
Los costos en ambos sectores, marítimo y aéreo, siguen al alza. Pese a ello, expertos como Goldman creen que la industria sabrá adaptarse: “En los últimos años, la logística se ha acostumbrado a funcionar con disrupciones. Esto no es nuevo, es más de lo mismo”.




