Para Marina Lacerda, la inminente publicación de archivos sobre Jeffrey Epstein significa más que una oportunidad de justicia. Lacerda relató que tenía 14 años cuando Epstein comenzó a abusar sexualmente de ella en su mansión de Nueva York y que le resulta difícil recordar gran parte de ese período oscuro de su vida. “Siento que el gobierno y el FBI saben más que yo, y eso me asusta, porque es mi vida, es mi pasado”, dijo a The Associated Press.
El presidente Donald Trump firmó una ley que ordena al Departamento de Justicia divulgar los expedientes sobre Epstein, un paso que las víctimas consideran necesario, aunque temen las consecuencias emocionales. “Hemos esperado lo suficiente. Hemos luchado lo suficiente”, expresó Lacerda.
No se sabe cuánta información nueva surgirá de los archivos, compilados durante veinte años de investigaciones sobre el abuso sexual de menores. Algunas sobrevivientes esperan transparencia; otras temen reabrir heridas o exponerse al escrutinio público.
El FBI y la policía de Palm Beach iniciaron las primeras pesquisas en la década de 2000. Epstein se declaró culpable en 2008, pero gracias a un acuerdo secreto evitó un juicio federal y cumplió poco más de un año de cárcel. En 2018, investigaciones del Miami Herald impulsaron que fiscales en Nueva York reabrieran el caso, aunque Epstein se suicidó en prisión en 2019.
Jena-Lisa Jones, abusada a los 14 años, esperaba testificar. “Era muy importante para mí tener mi momento… recuperar ese control y poder”, dijo. Sin embargo, ahora aguarda el ajuste de cuentas que podría traer la publicación de los documentos. Cree que los archivos podrían mostrar “un amplio esquema” que involucre a otros hombres poderosos.
Marina Lacerda, hoy de 37 años, espera que los archivos aclaren su propia historia. Inmigrante de Brasil, recordó que trabajaba tres empleos para sostener a su familia cuando una amiga le ofreció ganar 300 dólares dando masajes a Epstein. Los abusos, relató, duraron hasta que él le dijo que era “demasiado mayor”. “Necesito saber para mi proceso de sanación… será re-traumatizante, pero la transparencia la necesito”, afirmó.
Con la cercanía de la divulgación, muchas víctimas expresan miedo. “En el calor del momento pensamos: ‘Esto es por lo que hemos luchado’. Pero luego nos preguntamos: ‘¿Por qué se están liberando los archivos de repente?’”, comentó Lacerda. Teme que los documentos se manipulen o censuren y que se expongan nombres de víctimas anónimas.
“Por el resto de mi vida, nunca confiaré verdaderamente en el gobierno por lo que nos han hecho”, dijo Jones. Haley Robson, otra sobreviviente que fue clave en la aprobación de una ley en Florida que desclasificó documentos del caso estatal, comparte esa desconfianza. “Esto nos revive el trauma. Jeffrey Epstein no era transparente, manipulaba todo”, señaló.
A pesar de la ansiedad, Robson celebra un avance: “Esta es la primera vez desde 2006 que no me siento como la desvalida”.




