Miami — Inmigrantes recluidos en un centro de detención de Florida, conocido como “Depósito de Deportación”, fueron rociados con gas pimienta en al menos dos ocasiones desde su apertura en septiembre pasado.
La División de Gestión de Emergencias de Florida confirmó que el incidente más reciente ocurrió en Nochebuena, en la antigua Institución Correccional de Baker, en el noreste del estado. Según las autoridades, varios detenidos se negaron a regresar a sus literas y avanzaron hacia el personal. “Un detenido se puso violento y golpeó a un agente, por lo que se lanzaron agentes químicos para restablecer la seguridad de detenidos y guardias”, indicó un comunicado oficial.
Otro episodio similar tuvo lugar el 29 de octubre, cuando los internos intentaron atrincherarse en sus áreas, causando daños e incitando a la violencia. Los guardias recurrieron entonces al gas pimienta para recuperar el control. No se reportaron heridos, pero los involucrados fueron examinados médicamente por precaución.
La instalación en Baker es el segundo centro de detención estatal para inmigrantes inaugurado por Florida, después del llamado “Alligator Alcatraz”, abierto en los Everglades a inicios del verano. El gobernador Ron DeSantis anunció que el estado aguarda la aprobación federal para abrir un tercer centro en el Panhandle y evalúa un cuarto en el sur de Florida.
DeSantis ha señalado que, gracias a una iniciativa estatal en coordinación con las autoridades federales, se registraron 10,000 detenciones de inmigrantes durante el último año. Las fuerzas locales realizaron otros 10,000 arrestos, alcanzando un total de 20,000 detenciones, de las cuales el 63% correspondía a personas con antecedentes penales, según el gobernador.
Florida ha encabezado los esfuerzos estatales que respaldan las políticas migratorias del presidente Donald Trump. DeSantis ha dicho que la administración Trump necesita mayor capacidad para detener y deportar inmigrantes, y la Casa Blanca ha elogiado la cooperación de los gobernadores republicanos, destacando la iniciativa de Florida como modelo.
Abogados de detenidos en el centro de Everglades han denunciado condiciones precarias, asegurando en documentos judiciales que las carpas se inundan con lluvia y que los funcionarios presionan a los internos para firmar órdenes de expulsión voluntaria antes de acceder a sus abogados. Tres demandas federales en Florida impugnan las prácticas de esos centros. En una de ellas, los demandantes solicitan el cierre de las instalaciones, argumentando que el manejo de la inmigración corresponde exclusivamente al gobierno federal. Otra acción legal exige asegurar el derecho a comunicaciones confidenciales entre detenidos y abogados.




