Washington – La Casa Blanca fue escenario de una elegante cena de gala ofrecida por el presidente Donald Trump y la primera dama Melania Trump en honor al Rey Carlos III y a la Reina Camilla. Cerca de 130 invitados disfrutaron de un menú que incluyó lenguado de Dover y un postre de chocolate en forma de colmena, endulzado con miel producida en los jardines presidenciales.
En la lista de invitados figuraron líderes empresariales, directores ejecutivos de compañías tecnológicas y varios amigos cercanos de la familia Trump provenientes de Palm Beach, Florida. También asistieron los seis jueces conservadores del Tribunal Supremo de Estados Unidos, incluso aquellos que en el pasado habían sido criticados por Trump por sus decisiones sobre aranceles. Los tres jueces liberales del máximo foro judicial no participaron en el evento.
El encuentro marcó otro hito en las relaciones entre Estados Unidos y el Reino Unido. Dos siglos y medio después de la independencia de las colonias americanas del reinado de Jorge III, su descendiente, el Rey Carlos III, fue recibido con honores en la sede presidencial. Su llegada coincidió con un contexto político internacional de tensión y con la seguridad en el centro de las conversaciones bilaterales.




