El presidente estadounidense Donald Trump recibirá este domingo en Mar-a-Lago, su club privado en Palm Beach, Florida, al presidente de Ucrania, Volodymyr Zelensky, con el fin de avanzar hacia un acuerdo de paz que ponga fin a casi cuatro años de guerra tras la invasión rusa.
Zelensky confirmó que ambos abordarán temas de seguridad, economía y “cuestiones territoriales”, en especial las disputas sobre la región del Donbás. En los días previos a la reunión, Rusia intensificó sus ataques sobre Kiev con misiles y drones, buscando aumentar la presión sobre el mandatario ucraniano.
“Ucrania está dispuesta a hacer lo que sea necesario para detener esta guerra”, escribió Zelensky en la red social X. En otra publicación añadió: “Queremos la paz, y Rusia demuestra un deseo de continuar la guerra. Si Europa y América están de nuestro lado, juntos detendremos a Vladímir Putin”.
Durante una reunión reciente en Canadá, Zelensky afirmó que la clave para lograr la paz es aumentar la presión sobre Moscú y fortalecer el apoyo a Ucrania. En ese encuentro, el primer ministro canadiense Mark Carney anunció 2,500 millones de dólares canadienses adicionales —unos 1,800 millones estadounidenses— en asistencia económica para la reconstrucción del país.
La cita en Mar-a-Lago refleja avances en las negociaciones lideradas por Estados Unidos. Zelensky dijo que el borrador de un plan de paz de 20 puntos está “listo en un 90%”, y detalló que se negocian garantías de seguridad similares a las de los miembros de la OTAN, aunque su país estaría dispuesto a abandonar su aspiración de integrarse a la alianza a cambio de protección equivalente.
El gobernante ucraniano sostuvo además conversaciones con el enviado especial estadounidense Steve Witkoff y con Jared Kushner, yerno de Trump, sobre “detalles sustanciales del trabajo en curso”. Admitió que aún quedan temas por resolver sobre territorio, la planta nuclear de Zaporiyia y los mecanismos de monitoreo.
Zelensky indicó que Ucrania ha transmitido su posición a Estados Unidos y que funcionarios del gobierno de Trump la compartirán con Rusia. También afirmó estar dispuesto a retirar tropas del este ucraniano si Moscú hace lo mismo y la zona se convierte en un área desmilitarizada supervisada por fuerzas internacionales.
Por su parte, el portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, confirmó que Moscú ha mantenido contacto con Washington y que “se acordó continuar el diálogo”. Sin embargo, las declaraciones del presidente ruso Putin mantienen las tensiones: exige conservar las áreas ocupadas en cuatro regiones, además de Crimea, y reclama que Ucrania abandone su intención de unirse a la OTAN, reduzca su ejército y reconozca el idioma ruso como oficial.
Trump ha mostrado cierta apertura a estas exigencias, argumentando que un acuerdo podría alcanzarse si Kiev cede parte del territorio del Donbás y las potencias occidentales ofrecen incentivos económicos para reincorporar a Rusia a la economía global.




