La administración de Donald Trump anunció que pondrá fin al Estatus de Protección Temporal (TPS, en inglés) para los inmigrantes provenientes de Somalia, en lo que representa la más reciente medida dentro de su agenda de deportaciones masivas.
La decisión afecta a cientos de personas, un pequeño grupo dentro de los casi 1.3 millones de inmigrantes que actualmente cuentan con TPS en Estados Unidos. El anuncio se produce mientras Trump intensifica su campaña contra la inmigración en Minneapolis, ciudad con una comunidad somalí numerosa y escenario de protestas tras la muerte de un ciudadano estadounidense en una redada del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas.
El Departamento de Seguridad Nacional informó que los somalíes bajo TPS deberán abandonar el país antes del 17 de marzo, cuando expiran las protecciones vigentes, extendidas por última vez por Joe Biden. “Temporal significa temporal”, afirmó la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, al indicar que la medida busca “poner a los estadounidenses primero”.
Según el Servicio de Investigación del Congreso, unos 705 somalíes contaban con TPS, una cifra mínima en comparación con el total de beneficiarios. El programa fue creado en 1990 para proteger a extranjeros provenientes de países afectados por conflictos o desastres naturales. Somalia recibió esta designación por primera vez en 1991, bajo la presidencia de George H. W. Bush, y fue renovada repetidamente debido a la situación de inseguridad y violencia prolongada en el país.
Noem sostuvo que las condiciones en Somalia “han mejorado hasta el punto de que ya no cumple los requisitos legales para mantener el Estatus de Protección Temporal”. Sin embargo, la nación del Cuerno de África sigue siendo una de las más pobres del mundo, afectada por conflictos internos y desastres naturales recurrentes.
Un informe del Congreso en 2025 indicó que Somalia había recibido más de dos docenas de extensiones del programa debido al riesgo que enfrentan quienes retornan. Pese a ello, Trump ha eliminado el TPS para varios países durante su segunda presidencia.
El presidente ha utilizado con frecuencia un lenguaje hostil hacia la comunidad somalí, especialmente hacia los inmigrantes de Minneapolis, a quienes ha acusado de fraude en programas federales. En declaraciones recientes, sostuvo que “vienen del infierno” y “no aportan nada” al país. También ha dirigido ataques personales contra la representante Ilhan Omar, demócrata de Minnesota y ciudadana estadounidense, llegando a sugerir que debería ser deportada y a insultarla públicamente.
Esta historia fue traducida del inglés y revisada por un editor antes de su publicación.




