El presidente Donald Trump impulsa su propuesta para construir un Arco del Triunfo en la entrada a Washington D.C., que esta semana enfrenta revisión y posible votación de la Comisión de Bellas Artes de Estados Unidos, una agencia federal clave. Se trata de uno de varios proyectos con los que el mandatario busca dejar una huella duradera en la capital estadounidense, junto a un salón de baile en la Casa Blanca y un plan para pintar de blanco el edificio de oficinas ejecutivas Eisenhower.
En sus redes sociales, Trump describió el monumento como “el Arco de Triunfo MÁS GRANDE y HERMOSO en cualquier parte del mundo”, asegurando que será una “maravillosa adición” para las futuras generaciones. El diseño contempla una estructura de 76 metros coronada por una antorcha sostenida por una figura similar a la Estatua de la Libertad, flanqueada por águilas y leones dorados. En su base se inscribirían las frases “Una nación bajo Dios” y “Libertad y justicia para todos”.
El arco se levantaría sobre una isla artificial administrada por el Servicio de Parques Nacionales, al final del Puente Memorial desde el Monumento a Lincoln, en el lado de Virginia del río Potomac. Con sus 250 pies (unos 76 metros) de altura, honraría los 250 años de historia de Estados Unidos y superaría en tamaño al propio Monumento a Lincoln.
Sin embargo, la obra enfrenta oposición legal. Un grupo de veteranos y un historiador demandaron en un tribunal federal para detener su construcción, argumentando que la estructura obstruiría la vista entre el Lincoln Memorial y la Arlington House en el Cementerio Nacional de Arlington.
La comisión también evaluará otros dos proyectos vinculados a la Casa Blanca. El primero es un centro subterráneo de control para visitantes, impulsado por el Servicio Secreto, el Departamento del Interior, el Servicio de Parques Nacionales y la Oficina Ejecutiva del Presidente. El complejo, de más de 3,000 metros cuadrados y ubicado bajo Sherman Park, permitiría revisar a los turistas y asistentes a eventos oficiales. Se prevé que esté listo en julio de 2028, seis meses antes de que concluya el actual mandato presidencial.
El segundo proyecto contempla pintar de blanco el exterior del Edificio de Oficinas Ejecutivas Eisenhower, un símbolo del estilo francés del Segundo Imperio terminado en 1888. Aunque Trump ha calificado el edificio como “uno de los más bonitos de Washington”, asegura que el color gris original es “realmente malo”. La Casa Blanca argumenta que el cambio de color busca armonizarlo visualmente con la arquitectura circundante, aunque esta propuesta también enfrenta litigios federales.
Actualmente, el edificio alberga oficinas para el vicepresidente y el Consejo de Seguridad Nacional, y su futuro estético dependerá de la decisión de la Comisión de Bellas Artes en las próximas semanas.




