Washington – El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró este domingo que está dispuesto a negociar con el nuevo liderazgo de Irán, luego de la muerte del líder supremo de la República Islámica, el ayatolá Alí Jameneí, en el ataque conjunto de Israel y Estados Unidos contra ese país.
“Quieren hablar, y he accedido a hacerlo, así que hablaré con ellos”, declaró Trump en entrevista telefónica con la revista estadounidense The Atlantic.
El mandatario republicano explicó que el ataque fue anunciado el sábado, tras declarar fracasadas las negociaciones nucleares con Teherán. Dijo que Irán tardó demasiado en querer alcanzar un acuerdo: “Deberían haberlo hecho antes. Deberían haber hecho antes lo que era muy fácil de hacer. Esperaron demasiado”.
Trump no especificó cuándo comenzarían las nuevas conversaciones y señaló que algunos de los líderes iraníes con los que se había negociado previamente han muerto.
En otra entrevista con la cadena CBC, el presidente comentó que la operación militar, denominada “Furia Épica”, avanza más rápido de lo esperado.
Estas declaraciones ocurrieron después de que las fuerzas armadas estadounidenses confirmaran la muerte de tres militares y reportaran cinco heridos graves durante la ofensiva. Trump reiteró que podrían producirse más bajas entre los “valientes héroes estadounidenses”.
Los bombardeos conjuntos de Israel y Estados Unidos comenzaron el sábado, causando la muerte del ayatolá Jameneí y parte de la cúpula militar iraní. Las operaciones continuaron el domingo con nuevas oleadas sobre Teherán.
Irán prometió vengar la muerte de su líder y ha atacado a Israel, Emiratos Árabes Unidos, Catar, Baréin y Kuwait, naciones aliadas de Washington. Mientras tanto, el régimen islámico enfrenta una de las mayores crisis desde su fundación en 1979 y anunció la creación de un triunvirato encargado de dirigir la transición política.
Trump, desde su residencia en Mar-a-Lago, en Florida, anunció el inicio de la operación con el objetivo declarado de derrocar el régimen iraní, a pesar de que Washington y Teherán mantenían contactos para un nuevo pacto nuclear.
La oposición demócrata criticó al Gobierno por no haber informado previamente al Congreso sobre el ataque y acusó a la administración de iniciar una guerra sin autorización legislativa.




