Lo que comenzó como una promesa de campaña del presidente Donald Trump para hacer públicos los archivos sobre Jeffrey Epstein se ha convertido en una de las pruebas más difíciles de su segundo mandato. El tema, que divide a su coalición política, genera gran presión sobre su gobierno, obligado ahora a divulgar documentos que podrían no cumplir las expectativas.
Esta semana, el asunto llegó a un punto crítico. Tras meses de intentos del gobierno de Trump por bloquear la medida, ambas cámaras del Congreso aprobaron una ley, con apoyo casi unánime, que exige la publicación de los archivos sobre Epstein. Días antes de la votación, Trump cambió de postura y firmó la legislación, iniciando un plazo de 30 días para que el Departamento de Justicia presente los registros.
Durante años, teorías conspirativas —como la de una supuesta “lista de clientes” vinculados a Epstein, desmentida por las autoridades— alimentaron las expectativas dentro del movimiento MAGA. Esa tensión ha puesto a prueba la unidad del bloque antisistema que respalda a Trump.
“Ver esto convertirse en una pelea ha destrozado al movimiento MAGA”, dijo la representante republicana Marjorie Taylor Greene, durante una conferencia junto a sobrevivientes de los abusos de Epstein, antes de anunciar su renuncia al Congreso. Greene insistió en que el pueblo estadounidense exige transparencia.
Los abusos de Epstein y su muerte en prisión en 2019 dieron origen a años de sospechas, especialmente entre sectores de derecha. En campaña, Trump prometió divulgar los documentos del caso y hasta los de otros expedientes emblemáticos, como los asesinatos de John F. Kennedy y Martin Luther King Jr. Sin embargo, una vez en el poder, la idea perdió atractivo. La secretaria de Justicia, Pam Bondi, quien inicialmente alentó las expectativas, cambió de posición y afirmó que la “lista de clientes” nunca existió.
Ante la resistencia del Ejecutivo, legisladores demócratas promovieron una estrategia para obligar al Congreso a votar la divulgación de los archivos. Contaron con el apoyo de republicanos clave, incluidos Greene, Thomas Massie y Ro Khanna, lo que resultó en la aprobación de la ley. El momento marca un punto político de inflexión: la causa, antes marginal, pasó a ocupar el centro del debate en Washington.
Khanna destacó que la verdadera prueba será si el Departamento de Justicia cumple con la entrega de los documentos. Recordó que, aunque se han divulgado miles de páginas en procesos judiciales y por solicitudes públicas, aún se cree que hay más materiales inéditos.
El congresista calificó la disputa como “el Estados Unidos olvidado contra la clase Epstein”, reflejando el sentimiento de desconfianza de amplios sectores hacia las élites. Para él, la transparencia podría servir para reconectar a los votantes con la política. “Esta grieta”, afirmó, “es la respuesta para enfrentar a Trump”.




