Washington – El presidente Donald Trump aseguró que las fuerzas de Estados Unidos “terminarán el trabajo” en Irán pronto, al considerar que los objetivos estratégicos están casi cumplidos. Durante su primer discurso nacional desde el inicio del conflicto, hace más de un mes, Trump defendió con firmeza la ofensiva militar y prometió que las tropas seguirán golpeando “con fuerza” a Irán.
El mandatario aprovechó para trazar lo que calificó como una rectificación de “errores” cometidos por sus antecesores, asegurando que las fuerzas armadas han logrado “victorias rápidas y decisivas” y que la crisis debería haberse resuelto hace décadas. “Durante años se ha dicho que Irán no puede tener armas nucleares. Pero esas son solo palabras si no se está dispuesto a actuar cuando llega el momento”, declaró.
Trump reconoció la subida de los precios del petróleo y la inestabilidad en los mercados, aunque sostuvo que será una situación temporal. Pese a su mensaje de optimismo, encuestas recientes reflejan que una parte importante de los estadounidenses considera que el conflicto ha ido demasiado lejos, mientras más tropas son enviadas a Medio Oriente ante la posibilidad de una ofensiva terrestre.
Horas antes de su discurso, Irán lanzó misiles hacia Dubái y Israel. A pesar de estos ataques, Trump insistió en que el fin de las operaciones podría concretarse en dos o tres semanas. En un almuerzo de Pascua, llegó a decir que Estados Unidos “podría tomar el petróleo iraní”, pero admitió que la población “quiere ganar y volver a casa”.
En su retórica más dura, Trump advirtió en redes sociales que bombardearía a la República Islámica “de vuelta a la Edad de Piedra” si Irán no dejaba de bloquear el estrecho de Ormuz, aunque más tarde señaló que Washington “no tendría nada que ver” con la seguridad de los barcos que cruzan la vía. También reclamó a sus aliados de la OTAN, así como a China, Japón y Corea del Sur, participar más activamente en la reapertura del estrecho.
Desde Teherán, el ministro de Asuntos Exteriores Abbas Araghchi declaró a Al Jazeera que Irán seguirá defendiéndose y que “no acepta amenazas ni plazos”. Mientras, el presidente Masoud Pezeshkian, en una carta en inglés dirigida a los estadounidenses, cuestionó los intereses reales que motivan la guerra.
Los esfuerzos diplomáticos permanecen inciertos. Estados Unidos presentó un plan de 15 puntos para pactar un alto el fuego que incluye la reapertura del estrecho y la reducción del programa nuclear iraní. Irán, por su parte, insiste en que su programa tiene fines pacíficos y exige mantener la soberanía sobre su territorio marítimo.
Trump enfrenta cada vez más presión interna debido al aumento en los precios de la gasolina y los alimentos, mientras el precio del crudo Brent ha subido más de 40% desde el inicio de la guerra. Aunque Washington ha ofrecido garantías de seguridad a altos funcionarios iraníes para mantener abierta una vía diplomática, en Teherán persiste la desconfianza. “El nivel de confianza está en cero”, dijo Araghchi, advirtiendo que “esperan cualquier intento de ofensiva terrestre”.




