Nueva York — Un jurado determinó que Live Nation, gigante del entretenimiento que organiza miles de conciertos al año, y su filial Ticketmaster, mantuvieron un monopolio perjudicial sobre los grandes recintos de espectáculos. La decisión, en una demanda presentada por decenas de estados, podría costarle a la empresa cientos de millones de dólares y obligarla a vender algunas de sus propiedades una vez el juez imponga las sanciones.
Según el veredicto, las prácticas de Ticketmaster hicieron que consumidores de 22 estados pagaran $1.72 adicionales por entrada. Los fiscales generales señalaron que este fallo podría provocar una disminución en los precios de los boletos. Live Nation, sin embargo, advirtió que el veredicto “no es la última palabra sobre este asunto” y que espera un resultado similar al acuerdo alcanzado con el gobierno federal al inicio del juicio.
El acuerdo gubernamental incluía topes a las tarifas de servicio en algunos anfiteatros y la apertura limitada a competidores como SeatGeek o AXS. Ticketmaster, fundada en 1976 y fusionada con Live Nation en 2010, controla el 86% del mercado de conciertos y el 73% del total si se incluyen eventos deportivos, según el abogado Jeffrey Kessler.
Durante el juicio, el consejero delegado de Live Nation, Michael Rapino, respondió preguntas sobre la venta fallida de boletos para la gira de Taylor Swift en 2022, atribuyendo los problemas a un ciberataque. También se revelaron mensajes internos en los que un empleado calificaba los precios de “escandalosos” y se jactaba de “robar a manos llenas”.
El caso, impulsado por el gobierno de Estados Unidos bajo la presidencia de Joe Biden y posteriormente continuado durante la administración de Donald Trump, acusa a Live Nation de usar su poder para silenciar la competencia e impedir que los locales trabajaran con múltiples plataformas de venta.
La fiscal general de Nueva Jersey, Jennifer Davenport, celebró el fallo al señalar que las prácticas de la empresa “dispararon los precios y limitaron el acceso de los fanáticos”. Por su parte, la fiscal general de Nueva York, Letitia James, consideró la decisión una “victoria histórica”.
Aunque Live Nation niega ser un monopolio, sosteniendo que los artistas y recintos son los que fijan los precios, la decisión del jurado abre un nuevo capítulo en la disputa sobre el poder dominante de la compañía en la industria del entretenimiento en vivo.




