Tailandia y Camboya anunciaron el sábado la firma de un nuevo alto el fuego que pone fin a semanas de combates a lo largo de su frontera, originados por reclamos territoriales. El pacto, que entró en vigor al mediodía hora local, incluye el cese de movilizaciones militares y el respeto mutuo del espacio aéreo con fines bélicos.
Según el Ministerio de Defensa de Camboya, Tailandia fue la única en realizar ataques aéreos, el último de ellos la mañana del sábado. El acuerdo contempla que, si el alto el fuego se mantiene durante 72 horas, Tailandia deberá repatriar a 18 soldados camboyanos que mantiene prisioneros desde enfrentamientos ocurridos en julio pasado.
El documento fue firmado en un puesto fronterizo por los ministros de Defensa Tea Seiha, de Camboya, y Nattaphon Narkphanit, de Tailandia, tras tres días de negociaciones entre delegaciones militares dentro del Comité General de Fronteras.
El nuevo pacto reafirma el compromiso con el alto el fuego previo que puso fin a cinco días de combates en julio y a sus acuerdos de seguimiento. Incluye además 16 medidas de desescalada. Ese primer acuerdo había sido mediado por Malasia y promovido por la presión del presidente estadounidense Donald Trump, quien advirtió que retiraría privilegios comerciales si no se alcanzaba un entendimiento. El proceso fue detallado en una reunión regional en octubre en Malasia, con la participación de Trump.
Pese a los intentos de paz, ambos países mantuvieron una guerra de propaganda y episodios de violencia transfronteriza que se intensificaron a principios de diciembre. Desde el 7 de ese mes, Tailandia ha perdido 26 soldados y un civil en combates, además de reportar 44 civiles muertos por efectos colaterales. Camboya, por su parte, no ha divulgado cifras militares, aunque reporta 30 civiles fallecidos y 90 heridos. Cientos de miles de personas han sido desplazadas.
Cada parte acusa a la otra de iniciar los enfrentamientos y asegura haber actuado en defensa propia. El nuevo acuerdo también ordena acatar tratados internacionales contra el uso de minas terrestres, un punto crítico para Tailandia, que ha registrado varios incidentes este año. Según Bangkok, dichas minas fueron colocadas por camboyanos recientemente, mientras Camboya sostiene que datan de su guerra civil de los años noventa.
El texto también establece que ambos gobiernos deben abstenerse de difundir información falsa y reanudar los trabajos de demarcación fronteriza. Finalmente, las partes acordaron cooperar en la lucha contra la delincuencia transnacional, con énfasis en fraudes cibernéticos perpetrados por redes criminales que operan desde Camboya y generan pérdidas globales de miles de millones de dólares cada año.




