El alto el fuego en la guerra contra Irán entró en una fase crítica luego de que Estados Unidos intentara abrir el estrecho de Ormuz para liberar a cientos de buques comerciales detenidos. Emiratos Árabes Unidos reportó su primer ataque desde el inicio del cese del fuego en abril, mientras que observadores británicos señalaron que dos cargueros ardían frente a sus costas.
Pocos barcos aprovecharon el “Proyecto Libertad”, lanzado por el presidente Donald Trump, aunque la Casa Blanca aseguró que dos buques de bandera estadounidense cruzaron con apoyo militar. Sin embargo, crece la cautela entre navieras y mercados ante la falta de claridad sobre la operación.
Washington parece actuar en solitario. Irán mantiene el control del estrecho, donde cientos de embarcaciones de 87 países permanecen varadas con suministros esenciales de petróleo, gas y otros bienes. La situación ha elevado los precios del crudo y puesto presión política sobre el partido republicano en un año electoral.
Las fuerzas armadas estadounidenses confirmaron la participación de destructores con misiles, más de 100 aeronaves y 15,000 soldados. Trump advirtió que cualquier intento de interferir “será afrontado con contundencia”. El lunes, EE. UU. informó haber hundido seis pequeñas naves iraníes que atacaban barcos civiles, mientras Irán lanzó misiles y drones contra buques escoltados por fuerzas estadounidenses. El almirante Brad Cooper, del Comando Central, acusó a Irán de iniciar el “comportamiento agresivo”.
Por su parte, Teherán calificó la operación como parte del “delirio” de Trump. El mando militar iraní advirtió que cualquier fuerza extranjera que se acerque al estrecho será atacada. Además, agencias de noticias iraníes afirmaron que un buque estadounidense fue alcanzado, acusación que Washington negó. Persisten las alertas sobre minas en la zona, aunque EE. UU. asegura haber despejado un corredor protegido por helicópteros y cazas.
El Consejo Marítimo Internacional y del Báltico (BIMCO) expresó dudas sobre la eficacia y sostenibilidad de la iniciativa sin el consentimiento iraní. “No está claro si la amenaza puede reducirse o suprimirse”, afirmó Jakob Larsen, su director de seguridad. Naciones Unidas también señaló que “no hay mucha claridad en este momento”.
El Centro Conjunto de Información Marítima recomendó a los barcos usar aguas de Omán, donde EE. UU. estableció un “área de seguridad reforzada”, y advirtió que las rutas tradicionales siguen siendo peligrosas por la presencia de minas no neutralizadas.




