El Tribunal Supremo de Estados Unidos anunció que escuchará los argumentos en un caso presentado por dos centros preescolares católicos de Colorado que alegan haber sido excluidos de un programa público de educación por negarse a admitir niños con padres del mismo sexo.
El proceso enfrenta a las escuelas de la zona de Denver con el estado de Colorado, debido al diseño de su programa de educación infantil. Este plan ofrece plazas subvencionadas en instituciones públicas, privadas y religiosas bajo la condición de que acepten no discriminar por motivos de orientación sexual o identidad de género.
Las escuelas sostienen que dicha condición les impide actuar conforme a sus creencias religiosas y que, al imponerla, el estado penaliza a los centros que siguen la doctrina católica. El programa estatal de educación infantil facilita fondos para que las familias puedan enviar a sus hijos de cuatro años a la institución educativa de su preferencia.
Los tribunales inferiores desestimaron los reclamos de los centros, concluyendo que el estado tiene derecho a exigir el cumplimiento de sus normas antidiscriminatorias a todas las entidades que reciban fondos públicos, sin violar la libertad religiosa garantizada por la Primera Enmienda de la Constitución.
Con una mayoría conservadora de 6 a 3, el Tribunal Supremo ha respaldado en los últimos años varias demandas de grupos religiosos frente a leyes de igualdad, por lo que la aceptación de este caso vuelve a colocar en primer plano la tensión entre libertad de culto y los derechos del colectivo LGTBIQ+ en Estados Unidos.
La Administración del presidente Donald Trump se ha alineado con los demandantes, calificando de “profundamente problemáticas” las sentencias que dieron la razón al estado de Colorado.




