Bogue Chitto, Mississippi — Anunciata Schwebel observó aterrorizada por FaceTime cómo su amiga e inquilina se ocultaba en una bañera mientras un tornado azotaba Purvis poco después del atardecer del miércoles. Desde la pantalla, Schwebel vio los techos volar, las paredes desplomarse y a sus inquilinos refugiados en los baños. “Vimos una fila de personas sentadas en sus bañeras. Pensamos que había muertos”, relató.
Por segunda vez en menos de un mes, una cadena de tornados azotó el sur de Mississippi sin causar muertes. Las autoridades estimaron que 500 viviendas resultaron dañadas en cinco condados y confirmaron al menos 17 heridos. Los meteorólogos reportaron al menos tres tornados detectados por radar —posiblemente más— que cruzaron el estado el miércoles.
Los sobrevivientes contaron cómo se arrastraron bajo los muebles y se abrazaron a sus hijos mientras el viento arrancaba los techos. En la Iglesia Bautista Coaltown, en Purvis, los feligreses cantaron y oraron hasta que pasó la tormenta. En Bogue Chitto, una docena de personas resultaron heridas en un parque de casas rodantes, según Scott Simmons, portavoz de la Agencia de Manejo de Emergencias de Misisipi.
Entre los relatos más impactantes está el de Krystal Miller, quien junto a seis personas, incluidos bebés, tomó una Biblia y se refugió en el pasillo. “Todo se descontroló y nos lanzó a todos fuera… La casa rodante quedó hecha pedazos, pero logramos salir. Me siento agradecida”, dijo.
El joven Max Mahaffey, de 15 años, contó que se escondió con su abuela debajo de un sofá después de que el techo de su casa saliera volando. “Se oían gritos, cristales rotos, bocinas… de todo”, narró. Dmell Burnes, por su parte, cubrió con sus brazos a su hija de 11 años dentro de un armario que resistió el impacto: “Fue uno de los momentos más aterradores de mi vida. Estamos agradecidos de estar vivos”.
El meteorólogo Daniel Lamb, del Servicio Nacional de Meteorología, informó que al menos tres tornados provocaron daños graves y que se investigan otras posibles trayectorias. El gobernador Tate Reeves pidió “oren por Mississippi” e indicó que la Agencia Estatal de Manejo de Emergencias coordina los esfuerzos de respuesta. Los escombros obligaron al cierre de la Interestatal 55 y otras carreteras en el condado de Lincoln, donde 200 viviendas resultaron dañadas. En el condado de Lamar se reportaron unas 275 casas afectadas.
Pese a la destrucción, muchos sobrevivientes agradecen haber salido con vida. Alisha Marbury, con lágrimas en los ojos, miraba los restos de su hogar en Bogue Chitto. “Dios nos salvó. Las casas y los autos se reemplazan, pero la vida no”, afirmó.




