Las tensiones entre Estados Unidos y China se intensifican tras las acusaciones de que la empresa china Moonshot AI ha copiado el modelo de inteligencia artificial Fable de Anthropic para desarrollar su nuevo modelo Kimi K3. Este desarrollo ha llevado al Secretario del Tesoro, Scott Bessent, a advertir que el gobierno estadounidense podría imponer sanciones a empresas chinas si se determina que han cometido robo de propiedad intelectual.
El pasado 21 de julio, Bessent declaró que "el software de código abierto no es un campo abierto para la propiedad intelectual estadounidense". En su declaración, enfatizó que si se comprueba que las empresas chinas están realizando ataques de destilación a gran escala que cruzan la línea del robo de propiedad intelectual, las sanciones y las designaciones en la lista de entidades estarán sobre la mesa.
La advertencia del Secretario del Tesoro se produjo después de que oficiales de la Casa Blanca, incluido Michael Kratsios, afirmaran que Moonshot AI había utilizado tecnología avanzada de Nvidia para crear el Kimi K3, sugiriendo que la empresa había accedido a servidores equipados con la tecnología GB300 en Tailandia, probablemente para entrenar sus modelos de IA. La Casa Blanca ha manifestado su preocupación por el creciente impulso de los modelos de código abierto de China, que amenazan las ofertas líderes de empresas estadounidenses como OpenAI y Anthropic.
La situación ha generado un gran revuelo en el ámbito tecnológico, ya que el modelo Kimi K3, lanzado la semana pasada, ha sido objeto de atención desde que se hizo públicamente disponible el 1 de julio. Expertos en tecnología han advertido que este modelo podría rivalizar con los productos más avanzados de laboratorios estadounidenses. Bessent también se refirió a la posibilidad de que se impusieran sanciones, afirmando: "Si vemos, especialmente, que los modelos en el extranjero están robando a nuestras grandes empresas, tenemos la capacidad de sancionarlos por este robo". Estas declaraciones reflejan un cambio significativo en la postura de EE.UU. respecto a la protección de su propiedad intelectual, en un momento en que las empresas chinas están ganando terreno en el sector de la inteligencia artificial.
La creciente competencia entre EE.UU. y China en el campo de la IA plantea interrogantes sobre el futuro de la innovación tecnológica y la regulación internacional. A medida que las acusaciones de robo de IP se multiplican, tanto el sector privado como el público estarán atentos a las posibles repercusiones de estas advertencias y a la manera en que podrán afectar las relaciones entre ambas naciones en el ámbito tecnológico.
Fuentes: cyberscoop.com, cnbc.com, techcrunch.com
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