Washington – Los republicanos citan la guerra en Irán y el riesgo de ataques terroristas para insistir en la aprobación del proyecto de ley que financiaría al Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés). Este jueves se espera una nueva votación en el Congreso sobre la medida, cuyo avance se detuvo desde febrero.
La Cámara de Representantes aprobó el proyecto en enero, pero se frenó en el Senado ante reclamos demócratas de revisar las políticas migratorias tras la muerte del enfermero Alex Pretti en Minneapolis. Con la financiación suspendida desde el 14 de febrero, ambos partidos se preparan para otra ronda de votaciones.
“El conflicto en Irán hace aún más urgente contar con un Departamento de Seguridad Nacional plenamente financiado”, afirmó el presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson. Sin embargo, los demócratas mantienen su oposición a financiar por completo al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y al Servicio de Aduanas y Protección de Fronteras (CBP).
“Es el mismo proyecto de ley pésimo y podrido que no impone límites al ICE ni al CBP después de que agentes federales dispararan a ciudadanos estadounidenses”, criticó el representante Jim McGovern, demócrata de Massachusetts.
El desacuerdo prolonga las consecuencias del cierre federal más largo en la historia reciente. Aunque la mayoría de los empleados del DHS siguen trabajando por ser considerados esenciales, muchos enfrentan recortes en sus cheques de pago. Los republicanos advirtieron que las ausencias no programadas podrían generar demoras en aeropuertos y afectar evaluaciones de ciberseguridad y adiestramientos de emergencia realizados por la Agencia Federal de Manejo de Emergencias (FEMA).
“Estados Unidos está asediado y es vulnerable. No podemos quedarnos cruzados de brazos sin financiar el DHS”, declaró el senador Lindsey Graham durante una audiencia con la secretaria del DHS, Kristi Noem.
Los demócratas buscan introducir reformas: prohibir redadas del ICE en escuelas e iglesias, exigir órdenes firmadas por jueces para allanamientos, permitir investigaciones independientes y que los agentes usen identificación visible. En contraste, los republicanos defienden incluir fondos bipartidistas para capacitación en reducción de tensión y 20 millones de dólares para dotar de cámaras corporales a los agentes migratorios.
Las negociaciones avanzan lentamente. “Todavía estamos lejos, pero seguimos intercambiando propuestas”, reconoció el líder demócrata del Senado, Chuck Schumer. La senadora republicana Katie Britt, de Alabama, indicó que dialoga con sus colegas demócratas, aunque ve el avance incierto.
Britt señaló el tiroteo masivo en Austin como ejemplo del entorno peligroso tras el ataque a Irán. “Es increíblemente irresponsable no financiar la agencia que debe mantenernos seguros”, expresó.
La representante demócrata Rosa DeLauro denunció que el liderazgo republicano usa la “guerra sin rumbo, costosa e ilegal de Trump con Irán” como excusa para forzar más fondos a ICE y CBP, sin aceptar cambios que considera urgentes. “Es un esfuerzo cínico que fracasará”, sentenció.
Este debate mantiene al Congreso en un punto muerto mientras el país evalúa los retos de seguridad nacional y las tensiones políticas derivadas del manejo migratorio.




