La Habana — Soldados cubanos con guantes blancos marcharon solemnemente al bajar de un avión, cargando las cajas que contenían los restos de los 32 oficiales cubanos muertos durante un ataque estadounidense en Venezuela. Trompetas y tambores acompañaron la ceremonia en el aeropuerto de la capital.
Miles de personas se congregaron en una de las avenidas más emblemáticas de La Habana para rendir tributo a los coroneles, tenientes, mayores y capitanes caídos, en medio de un clima de tensión con la administración del presidente Donald Trump. Horas antes, la televisión estatal mostró el arribo de más de una docena de heridos, escoltados por el ministro de Asuntos Exteriores, Bruno Rodríguez. Algunos de los lesionados se desplazaban en silla de ruedas.
De acuerdo con el locutor oficial, todos eran combatientes y fueron recibidos por el ministro del Interior, Lázaro Alberto Álvarez, y el ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, Álvaro López Miera.
El retorno de los cuerpos ocurre mientras crecen las fricciones entre Cuba y Estados Unidos. Trump ha insistido en que la isla “haga un trato” con él antes de que sea demasiado tarde, sin detallar los términos, y ha declarado que Cuba no podrá seguir dependiendo del dinero y el petróleo venezolano. Analistas advierten que la suspensión repentina de esos envíos sería devastadora para una nación que sufre apagones constantes y una infraestructura eléctrica deteriorada.
Las autoridades cubanas revelaron los nombres y rangos de los 32 militares, de entre 26 y 60 años, que integraban el dispositivo de seguridad del presidente venezolano Nicolás Maduro durante el asalto a su residencia el 3 de enero. Entre los fallecidos había miembros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y del Ministerio del Interior, en el marco de acuerdos de protección mutua entre ambos países.
Los restos fueron trasladados a la sede del Ministerio de las Fuerzas Armadas, junto a la Plaza de la Revolución, para que el público pudiera rendir homenaje. Para el viernes se convocó una manifestación frente a la embajada de Estados Unidos en la Tribuna Antiimperialista, donde se espera una participación masiva.
“El pueblo está dolido, pero muchos consideran a los muertos como mártires de una lucha histórica”, afirmó a The Associated Press el analista y ex diplomático Carlos Alzugaray.
El gobierno cubano no celebraba un funeral de esta magnitud desde hace casi medio siglo. En 1976, el entonces presidente Fidel Castro encabezó una procesión para despedir a las víctimas del atentado contra un vuelo de Cubana de Aviación, mientras en 1989 se llevó a cabo la “Operación Tributo” para honrar a más de 2,000 combatientes muertos en Angola. En 1997, Cuba rindió homenaje a los restos del comandante Ernesto “Che” Guevara y sus compañeros, hallados tres décadas después de su muerte en Bolivia.




