Puerto Rico continúa en una recesión criolla, diez años después de la implementación de la ley Promesa. Según economistas como Juan Lara y Gustavo Vélez, no se han realizado cambios contundentes en la economía de la isla, lo que perpetúa un ciclo de contracción que comenzó hace años. Lara destacó que entre 2006 y 2015, el Producto Nacional Bruto de Puerto Rico se contrajo entre un 11% y 13%, una tendencia que parece no haberse revertido. Esto se agrava por el fin de la sección 936 del Código de Rentas Internas, que había proporcionado incentivos fiscales cruciales para la economía local.
La situación actual de la economía
"Estamos en recesión, a contrapelo, mientras la economía de Estados Unidos crece vigorosamente; y eso es un comportamiento extraño", comentó Vélez, refiriéndose a la desconexión entre la economía de Puerto Rico y la del continente. A pesar de que la Junta de Supervisión Fiscal (JSF) logró la reestructuración de gran parte de la deuda de la isla, aún persisten problemas significativos, como la deuda de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE) que sigue sin resolverse. Esto ha llevado a que se mantenga una estructura económica que no ha cambiado fundamentalmente, dejando al país vulnerable a episodios de recesión.
Lara enfatizó que, a pesar de la intervención de la JSF, no se ha saneado adecuadamente las finanzas públicas, lo que ha resultado en un gasto ineficiente por parte de 120 agencias gubernamentales. "Estamos quemando dinero sin métricas, sin resultados", afirmó, indicando que 30 de los 78 municipios de la isla son insolventes. La falta de reformas estructurales significativas ha sido un obstáculo para cualquier recuperación.
Mirando hacia el futuro
Los economistas también advierten que el futuro inmediato no muestra signos de recuperación. Según Lara, "la lección más evidente para mí de la crisis de deuda en Latinoamérica era que Puerto Rico iba a pasar la ‘zarza y el guayacán’, como todo el que tiene que reestructurar una deuda externa grande". Esta situación ha llevado a la comunidad a preguntarse si realmente hay un camino viable hacia la estabilidad económica. La falta de un acuerdo de consolidación fiscal entre el gobierno de Puerto Rico, el Congreso y los bonistas sigue siendo un punto crítico que debe resolverse para avanzar.
En resumen, la recesión criolla en Puerto Rico es un problema persistente, con un pronóstico sombrío a corto plazo a menos que se tomen medidas significativas para reformar la economía y hacerla más resiliente. Como bien concluyó Vélez, "no hemos saneado las finanzas públicas", lo que deja a la isla en una posición precaria mientras la economía global continúa su recuperación.
Fuentes: El Vocero, Metro Puerto Rico
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