La sequía que afecta a Puerto Rico ha llevado a los municipios a implementar racionamientos por sequía, medidas que incluyen cortes programados en el suministro de agua potable. Desde el 17 de julio, la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados (AAA) ha impuesto un racionamiento en áreas como Río Grande y Canóvanas, donde se realizan cortes alternos de 48 horas para manejar la crisis de agua. Este tipo de racionamiento se ha vuelto necesario debido a los niveles críticos de los cuerpos de agua en la isla, como el embalse La Plata, que el 24 de julio registró 44.90 metros, más de seis metros por debajo del nivel óptimo de captación de 51 metros según el monitoreo de la AAA.



Los esfuerzos por mitigar estos efectos incluyen la entrega de agua embotellada. En Río Grande, se ha invertido alrededor de $10,000 en la compra de agua para los residentes afectados, que incluye sectores cercanos a la PR-844 y la avenida Monte Carlo. Por su parte, la alcaldesa de Canóvanas, Julia Nazario Fuentes, ha señalado la necesidad de implementar nuevas fuentes de agua, como pozos, para asegurar el suministro en el futuro. Esta propuesta fue respaldada por el presidente de la Comisión de Transportación, Telecomunicaciones, Servicios Públicos y Asuntos del Consumidor del Senado, Héctor Joaquín Sánchez Álvarez, quien exigió medidas correctivas ante las fallas en la planta de filtración de Canóvanas, que ha sido criticada por sus problemas operacionales.


A nivel estatal, la gobernadora Jenniffer Aydin González Colón ha anticipado un plan de interrupciones programadas si las condiciones de sequía persisten. La intención del gobierno es notificar a los residentes con varios días de anticipación sobre cualquier corte en el suministro, aunque la situación sigue siendo crítica. En San Juan y otros municipios como Fajardo y Trujillo Alto, los racionamientos también están en consideración, lo que refleja la gravedad del problema de acceso al agua.


La AAA ha indicado que el estado de emergencia permite activar mecanismos para enfrentar la sequía, lo que incluye la posibilidad de racionar más severamente el agua si la situación no mejora. La preocupación por la falta de agua se ha intensificado, y ciudadanos en comunidades como Luis Lloréns Torres y Villa Kennedy han expresado su frustración ante la falta de soluciones inmediatas. Según datos recientes, más de 130,000 abonados dependen del embalse La Plata, lo que subraya la importancia de una respuesta rápida y efectiva ante esta crisis.

Fuentes: Metro Puerto Rico, presenciapr.com, Telemundo PR
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