El arresto de una enfermera acusada a nivel federal por presuntamente robar ampolletas de fentanilo destinadas a pacientes hospitalizados reactivó la conversación sobre los riesgos asociados a este potente opioide sintético.
Aunque el fentanilo tiene usos médicos legítimos, su potencia y los peligros que representa cuando se maneja fuera de entornos controlados despiertan alarma. Según la Administración para el Control de Drogas (DEA), se trata de un fármaco opioide sintético aprobado por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) como analgésico y anestésico. Es aproximadamente 100 veces más potente que la morfina y 50 veces más que la heroína.
La Administración de Servicios de Salud Mental y Contra la Adicción (Assmca) distingue entre el fentanilo médico —utilizado para tratar dolores agudos o durante cirugías mayores bajo supervisión médica— y el fentanilo ilícito, fabricado en laboratorios clandestinos sin control de calidad. Este último puede aparecer en forma de polvo, pastillas falsificadas, líquido o en productos para fumar, y a menudo se mezcla con otras drogas, lo que aumenta el riesgo de sobredosis y muerte.
En el mercado ilegal, la DEA ha identificado diversos nombres callejeros como “China White”, “Heroína Blanca”, “Fenta”, “Tango” y “N-30”. Por su parte, el Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas (NIDA) señala que el fentanilo médico suele administrarse mediante inyecciones, pastillas o parches, mientras que la versión ilegal se vende como polvo o líquido en goteros.
Una vez en el torrente sanguíneo, el fentanilo se une a los receptores cerebrales que controlan el dolor y las emociones. Sus efectos incluyen euforia, relajación, alivio del dolor, sedación, confusión, mareos, náuseas, vómitos y depresión respiratoria, según la DEA y el NIDA.
La sobredosis puede provocar estupor, pupilas pequeñas, piel azulada o húmeda, coma e insuficiencia respiratoria. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) también advierten sobre respiración lenta o débil, pérdida de la conciencia y cuerpo flácido como signos de intoxicación. Ante cualquier sospecha, Assmca recomienda buscar atención médica inmediata. La naloxona, un medicamento que revierte los efectos de los opioides, puede salvar vidas si se aplica a tiempo, pero las autoridades enfatizan que siempre se debe llamar al Sistema de Emergencias 9-1-1 de inmediato.




