La delegación del Partido Independentista Puertorriqueño (PIP) denunció que el Proyecto de la Cámara (PC) 1079, presentado por el presidente de la Cámara de Representantes, Carlos “Johnny” Méndez, pone en riesgo la protección del karso, un sistema natural que cubre alrededor del 27% del territorio puertorriqueño.
Entre las zonas que podrían verse amenazadas, el PIP mencionó el sistema de cavernas del río Camuy, los ríos Encantado y Tanamá, y el caño Tiburones, el humedal más grande de la isla. Según la colectividad, la medida promueve la construcción desmedida, facilita la reclasificación de terrenos y agiliza permisos para megaproyectos.
La portavoz del PIP en el Senado, María de Lourdes Santiago, advirtió que el proyecto representa “un atentado frontal contra uno de los recursos esenciales del país”, del cual depende el suministro de agua y la estabilidad de comunidades enteras. Santiago explicó que la iniciativa elimina de la “Ley para la Protección y Conservación de la Fisiografía Cársica” (Ley 292-1999) la palabra “conservar” para sustituirla por “aprovechar”, y redefine el karso como una “fuente de materia prima esencial para el desarrollo económico”.
“¿Qué materia prima es esa? El agregado y el agua, fuentes que están en controversia por su explotación”, cuestionó la senadora, acompañada de representantes de organizaciones ambientales. Denunció además que el proyecto elimina la delimitación actual del karso y deja su redefinición en manos de la Junta de Planificación, al tiempo que elimina restricciones como la prohibición de torres de telecomunicaciones. También añade disposiciones que priorizan el derecho de propiedad privada por encima de leyes ambientales.
El portavoz del PIP en la Cámara, Denis Márquez, afirmó que la medida “institucionaliza la destrucción de los recursos naturales y del medioambiente”. Según ambos legisladores, el cambio legislativo permitiría, por ejemplo, la expansión del vertedero de Toa Baja cerca del hábitat del coquí llanero y la aprobación de proyectos como Esencia, en Cabo Rojo.
Expertos coincidieron con el PIP. Julio Rodríguez, de la Sociedad Espeleológica de Puerto Rico, recordó que “el karso es vital para la supervivencia de nuestra sociedad”. Mientras, José Díaz, de la Sociedad Espeleológica Unida del Sur, señaló que el PC 1079 transforma una ley de conservación en una de explotación de recursos, favoreciendo intereses económicos y la proliferación de canteras.
Santiago enfatizó que en municipios como Florida, el karso es la única estructura natural de drenaje pluvial y su alteración podría provocar inundaciones. Entre los opositores también figura el Sierra Club Puerto Rico.
El Nuevo Día solicitó reacción de Carlos “Johnny” Méndez, pero al cierre de esta edición no respondió.




