Dedham, Massachusetts — En varias iglesias de Estados Unidos, los tradicionales nacimientos navideños se han convertido en poderosos mensajes de protesta contra las redadas migratorias. En Evanston, Illinois, un Niño Jesús yace sobre la nieve, envuelto en una manta plateada de emergencia y con las muñecas atadas con bridas plásticas. María, a su lado, usa una máscara de gas mientras soldados romanos con chalecos tácticos lucen la insignia “ICE”.
En otro suburbio de Chicago, un letrero junto a un pesebre de la iglesia Urban Village explica: “Debido a la actividad del ICE en nuestra comunidad, la Sagrada Familia está escondida”. En Dedham, Massachusetts, la figura del Niño Jesús fue reemplazada por un cartel que rezaba “ICE estuvo aquí”, frente a la parroquia de Santa Susana.
Estas reinterpretaciones del nacimiento de Cristo han provocado tanto elogios como indignación, al convertir una escena religiosa en un comentario sobre las políticas de inmigración bajo la administración de Donald Trump. Los creadores argumentan que buscan situar la historia bíblica en un contexto actual, mostrando a la Sagrada Familia como refugiados perseguidos.
Mientras algunos feligreses defienden las representaciones como un llamado al amor al prójimo, otros las consideran sacrílegas. La archidiócesis de Massachusetts exigió restaurar los pesebres “a su propósito sagrado”, y el arzobispo de Boston, Richard Henning, ordenó retirar la muestra en Dedham. Aún así, el párroco Steve Josoma pidió una reunión antes de obedecer. Activistas católicos, como C.J. Doyle, calificaron la acción como “un grave escándalo”, pidiendo sanciones contra el sacerdote.
Los impulsores de estas obras insisten en que reflejan la realidad de sus comunidades, donde familias temen ser separadas por redadas. Jillian Westerfield, ministra asociada de la Iglesia Metodista Unida de Evanston, explicó que buscan “evocar emoción y diálogo”. En Illinois, testigos han denunciado uso de aerosoles químicos y detenciones violentas que han causado trauma en menores.
Phil Mandeville, del Consejo Parroquial de Santa Susana, defendió la iniciativa al recordar que su congregación apoya a refugiados desde 2019. “No es una maniobra. Nos importa más la vida de las personas que una escena de yeso”, dijo. “Si seguimos el evangelio de Cristo, debemos actuar, aunque resulte incómodo”.
Las reacciones en Dedham y Evanston han sido mixtas. Algunos fieles acusan a las parroquias de politizar la fe, mientras otros las defienden por denunciar injusticias. “Vivimos tiempos anormales”, dijo Steve Grieger, un visitante que viajó desde Worcester para mostrar apoyo. “Las redadas del ICE van contra todo lo que enseñan las escrituras sobre compasión y justicia”.




