Una ola de calor sin precedentes está afectando a gran parte del oeste de Estados Unidos, estableciendo récords de temperatura y aumentando el riesgo de incendios forestales en regiones que van desde Arizona hasta Montana. Esta ‘cúpula de calor’ está provocando que decenas de millones de personas enfrenten temperaturas extremas, lo que ha llevado al Servicio Nacional de Meteorología (SNM) a emitir alertas en varios estados. Según el pronóstico, Las Vegas podría alcanzar los 115 grados Fahrenheit (°F), mientras que Phoenix se espera que registre 116 °F y El Centro, California, podría batir un récord con 118 °F este fin de semana, cifras que son alarmantemente altas para esta época del año.


Morgan Stessman, meteoróloga del SNM, destacó que las mínimas nocturnas también serán extremas, oscilando entre los 80 altos y los 90 bajos, lo que significa que no habrá alivio durante la noche. “Simplemente no hay alivio durante la noche”, comentó. En Montana, ciudades como Billings y Helena están experimentando temperaturas que alcanzan los 111 °F y 102 °F, respectivamente, lo que también representa un desafío para los residentes de estas áreas, quienes buscan refugio en piscinas y lugares con aire acondicionado.


El peligro se intensifica con el aumento del riesgo de incendios forestales, especialmente en áreas como el Rowe Creek Complex, donde las condiciones son “especialmente peligrosas”. Bob Ferguson del Servicio Forestal de Estados Unidos advirtió que con la llegada de esta ola de calor, se ha perdido parte de la humedad, lo que hace que la situación sea aún más crítica. “Sin duda, eso nos preocupa”, afirmó.


La cúpula de calor actual no solo es un fenómeno meteorológico, sino que también refleja cambios climáticos más amplios, como la influencia del fenómeno de El Niño. La última vez que se registraron temperaturas tan extremas fue en 1950, y este año se prevé que el verano sea uno de los más calurosos en la historia reciente. Según informes de diversas fuentes, hasta 50 millones de personas están bajo alerta por calor en el oeste de Estados Unidos, lo que subraya la magnitud del impacto de esta ola de calor, que muchos expertos consideran una de las más intensas que se han visto en décadas.


Mientras tanto, la población se adapta a estas condiciones extremas, buscando formas de mantenerse frescos y seguros. Las actividades recreativas al aire libre han disminuido, y muchos optan por quedarse en casa o en lugares con aire acondicionado para evitar el riesgo de golpes de calor. La situación es un recordatorio de la importancia de la preparación ante eventos climáticos extremos, especialmente en un mundo que enfrenta cada vez más desafíos relacionados con el cambio climático.
Fuentes: pbs.org, seattlepi.com, cnnespanol.cnn.com
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