La Junta Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB, por sus siglas en inglés) se prepara para votar sobre las causas del accidente del buque portacontenedores Dali, que en marzo de 2024 impactó el puente Francis Scott Key en Baltimore y provocó su colapso, causando la muerte de seis trabajadores de la construcción.
La reunión, que se llevará a cabo en Washington, incluirá la votación de una causa probable, recomendaciones de seguridad y posibles enmiendas a informes anteriores. La sesión ocurre un día después de que las autoridades de Maryland anunciaron un aumento significativo en el costo estimado de la reconstrucción del puente, que ahora se calcula entre $4,300 y $5,200 millones, con una nueva fecha de finalización para 2030. Inicialmente, la obra se había estimado en $1,900 millones.
El gobernador Wes Moore explicó que las primeras proyecciones se elaboraron apenas dos semanas después del colapso. “Desde entonces, las condiciones económicas nacionales se han deteriorado y los costes de los materiales han aumentado”, dijo. Añadió que los elevados costos se deben a normas federales de diseño y resistencia, más que a decisiones estatales.
Según las investigaciones de la NTSB, un cable suelto en el sistema eléctrico del Dali podría haber causado fallos de energía que impidieron maniobrar la embarcación, que perdió potencia y se desvió de su curso antes de chocar contra una de las columnas del puente a la 1:30 de la madrugada del 26 de marzo de 2024. El carguero, de 289 metros de eslora, se dirigía hacia Sri Lanka.
Los registros del informe preliminar indicaron que el Dali ya había perdido potencia mientras estaba atracado en Baltimore. Un error durante tareas de mantenimiento provocó la parada de uno de los motores diésel, lo que llevó a la tripulación a modificar la configuración eléctrica del barco. Los investigadores hallaron luego el cable suelto en el segundo sistema de transformadores y disyuntores, que estaba en uso al momento de zarpar.
Ingenieros de Hyundai, fabricante del sistema eléctrico del buque, señalaron que el cable podía generar un circuito abierto y provocar la apertura de un disyuntor. Como parte de las pruebas, la desconexión del cable produjo un apagón similar al ocurrido antes del accidente.
El colapso del puente, que formaba parte esencial de la infraestructura vial de Baltimore desde 1977, interrumpió por meses el tráfico marítimo hasta su reapertura total en junio. Seis trabajadores que realizaban labores nocturnas murieron en el siniestro.
La NTSB criticó a la Autoridad de Transporte de Maryland por no abordar la vulnerabilidad de la estructura ante el tráfico marítimo de gran escala, y pidió a otros estados que aprendan de la tragedia. Las labores para derribar los tramos restantes del puente comenzaron en julio de 2025.




