Los niveles de embalses en Puerto Rico están experimentando descensos alarmantes debido a la persistente sequía que afecta la isla. De los 19 embalses con reservas de agua, 11 han reportado bajas significativas en sus niveles, lo que ha encendido las alarmas entre las autoridades y la población. En particular, el embalse Carraízo, crucial para el suministro de agua en la región, amaneció hoy con una lectura de 37.82 metros, marcando una nueva pérdida de seis centímetros en comparación con el día anterior. Desde el 27 de julio hasta el 3 de agosto, Carraízo ha perdido un total de 60 centímetros, quedando a solo 83 centímetros de alcanzar el nivel crítico de “control”, según informes de la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados (AAA).


Este descenso en los niveles de agua también se ha visto reflejado en otros embalses de la isla. Por ejemplo, el embalse La Plata, que ha descendido a 400.19 metros, y el embalse Guayabal, que reportó una pérdida de nueve centímetros para llegar a 46.89 metros. Estos descensos son el resultado directo de la falta de lluvias que ha prevalecido en los últimos meses, lo que ha llevado a la AAA a implementar “ajustes operacionales” para manejar la situación.


El impacto de esta sequía no solo afecta a los embalses, sino que también pone en riesgo el suministro de agua para miles de residentes. Carraízo, que abastece a más de 179,000 clientes en San Juan, Trujillo Alto y otros pueblos, es uno de los embalses más críticos en este momento. La situación es tal que el monitoreo diario de la AAA se ha vuelto esencial para evaluar la capacidad de los embalses y tomar medidas preventivas.


Con la sequía continuando, los ciudadanos deben estar atentos a las recomendaciones de la AAA y las autoridades locales sobre el uso del agua. Este escenario es un llamado a la conciencia sobre la importancia de conservar el recurso hídrico, especialmente en tiempos de crisis. La comunidad está siendo instada a reducir el consumo y adoptar prácticas más sostenibles para preservar este vital recurso.


Las autoridades están en constante evaluación de la situación y se espera que se implementen nuevas medidas si los niveles de agua continúan disminuyendo. La sequía es una realidad que requiere la atención y acción de todos los puertorriqueños para evitar una crisis de agua más profunda en el futuro.
Fuentes: El Vocero, Primera Hora, Metro Puerto Rico
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