Las aerolíneas han cancelado más de 9,000 vuelos en Estados Unidos desde que la Administración Federal de Aviación (FAA, en inglés) ordenó recortes para aliviar la carga de trabajo en torres de control con poco personal, tras el cierre del gobierno federal.
Aunque el gobierno parece moverse hacia una reapertura, las interrupciones, cancelaciones y pérdidas económicas persistirán. Solo el martes se cancelaron unos 1,200 vuelos adicionales, y la FAA elevó su meta de reducción de vuelos domésticos en los principales aeropuertos del 4% al 6%, con un aumento previsto al 10% para el viernes.
El secretario de Transporte, Sean Duffy, señaló que los recortes continuarán hasta que mejoren las medidas de seguridad y el personal se estabilice. En conferencia de prensa desde el aeropuerto O’Hare de Chicago, Duffy mencionó reportes de menor separación entre aeronaves, incursiones en pistas y quejas de pilotos preocupados por las respuestas de los controladores.
El cierre dejó al descubierto la fragilidad del sistema de control aéreo. Muchos controladores, sin recibir pago, recurrieron a ausentarse o a buscar empleos alternos. Los sindicatos advierten que las jubilaciones y renuncias han aumentado.
Las aerolíneas, obligadas a redirigir sus aviones, enfrentan un panorama incierto. Mike McCormick, exfuncionario de la FAA, confía en una recuperación en pocos días, mientras que Eric Chaffee, profesor de Case Western Reserve, anticipa semanas de trastornos debido a los obstáculos operativos y al clima invernal previo al Día de Acción de Gracias.
Las ventas de boletos para esa temporada ya se han ralentizado, aunque la firma Cirium estima que el volumen será apenas superior al de 2024.
Los aeropuertos de Denver, Atlanta, Chicago, Dallas y Nueva York sufren la mayor cantidad de cancelaciones, con demoras por falta de personal en los centros de control regional.
El presidente Donald Trump criticó a los controladores que se ausentaron y pidió en redes sociales que “vuelvan al trabajo, AHORA”, además de proponer un bono de $10,000 para los que continuaron laborando.
Según Greg Raiff, director general de Elevate Aviation Group, las pérdidas para la industria ascienden a “cientos de millones de dólares al día”. Airlines for America calcula que unos 5.2 millones de pasajeros se han visto afectados desde el 1 de octubre, cuando comenzó el cierre federal.




