Julio de 2026 ha entrado en la historia de San Juan como el mes más seco desde que se comenzaron los registros en 1898. La estación del aeropuerto Luis Muñoz Marín reportó una precipitación total de apenas 0.54 pulgadas, marcando un récord que supera el anterior de julio de 1929, cuando se registraron 1.10 pulgadas de lluvia. Este fenómeno se enmarca en un contexto de sequía severa que afecta a cerca del 60% de Puerto Rico, según el Monitor de Sequía de Estados Unidos.

La gobernadora Jenniffer González Colón ha tomado medidas drásticas ante esta situación, firmando dos órdenes ejecutivas el 1 de agosto para declarar el estado de emergencia por la sequía. Estas órdenes incluyen la activación de la Guardia Nacional para ayudar en los esfuerzos de conservación del agua. La sequía ha sido tan severa que se estima que el 25% de la isla enfrenta condiciones críticas, lo que ha llevado a la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados (AAA) a implementar medidas preventivas.

Consecuencias del mes más seco en San Juan

Con temperaturas promedio de 85.2 grados Fahrenheit durante julio, el calor ha sido un factor preocupante. Durante 26 de los 31 días del mes, las temperaturas alcanzaron niveles máximos, lo que ha agravado la situación de escasez de agua. La falta de lluvia no solo afecta a la población, sino también a los ecosistemas y la agricultura en la isla, lo que podría tener repercusiones económicas a largo plazo.


Las proyecciones meteorológicas indican que las condiciones de sequía persistente podrían extenderse hasta octubre, con una probabilidad de lluvia un 70% más baja de lo normal, según el Servicio Nacional de Meteorología. Esto plantea serias preocupaciones sobre el suministro de agua en el futuro cercano y la necesidad de medidas más sostenibles para afrontar el cambio climático.

Medidas a tomar ante la sequía

Ante esta crisis, la gobernadora ha instado a la ciudadanía a reducir el consumo de agua en sus hogares. Aunque ha descartado interrupciones programadas del servicio de agua en el corto plazo, la situación en el embalse Carraízo sigue siendo crítica. Las declaraciones de la gobernadora enfatizan la necesidad de prudencia y responsabilidad en el uso del agua, instando a todos los puertorriqueños a tomar medidas para conservar este recurso vital.

En resumen, julio de 2026 no solo se recordará por ser el mes más seco en San Juan, sino también por las acciones que se están tomando para enfrentar una crisis que podría tener efectos duraderos en la isla. La comunidad y las autoridades deben unirse para enfrentar esta situación y proteger los recursos hídricos de Puerto Rico.
Fuentes: Primera Hora, EFE, El Vocero
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