El Departamento de Transporte federal anunció que más de 550 autoescuelas comerciales en Estados Unidos deberán cerrar tras detectarse serias deficiencias en seguridad. La investigación reveló que muchos centros empleaban instructores sin la debida cualificación, omitían exámenes a los estudiantes y utilizaban equipos inadecuados para la formación de camioneros y conductores de autobús.
Esta medida forma parte del esfuerzo de la administración Trump por reforzar la seguridad vial. A diferencia de acciones previas que afectaron a miles de escuelas ya inactivas, esta ronda se enfoca en instituciones todavía operativas, identificadas con deficiencias durante 1,426 inspecciones realizadas en diciembre.
El Secretario de Transportes, Sean Duffy, indicó que 448 escuelas incumplieron las normas básicas, mientras que otras 109 se retiraron voluntariamente del registro al conocer que serían inspeccionadas. “Las familias estadounidenses deben confiar en que nuestros conductores reciben la formación adecuada antes de ponerse al volante”, afirmó Duffy.
La lista incluye principalmente escuelas pequeñas, algunas administradas por distritos escolares. En contraste, cinco de las de mayor renombre, representadas por la Asociación Nacional de Formación de Vehículos Comerciales, superaron las auditorías sin problemas. Jeffery Burkhardt, presidente del grupo nacional de escuelas de camiones, respaldó la iniciativa, calificándola como la primera aplicación real de las normas adoptadas en 2022. “Los buenos jugadores no tienen ningún problema con ello”, declaró.
Otras 97 escuelas están bajo investigación por incumplimiento. Expertos señalan que el sistema actual permite que las autoescuelas se autocertifiquen, lo que dificulta la detección temprana de irregularidades hasta que la Administración Federal de Seguridad de Autotransportes interviene.
Aunque no se ha determinado cuántos estudiantes fueron afectados, las autoridades podrían verificar más adelante el estatus de los graduados. Burkhardt confiaba en que la mayoría de los conductores no calificados fueron filtrados por las pruebas estatales previas a la obtención de la licencia comercial.
La industria de transporte por carretera enfrenta una alta rotación de personal y una demanda irregular. Pese a una disminución del 10% en los envíos desde 2022, las compañías continúan buscando conductores bien preparados y con antecedentes limpios.
Tanto la American Trucking Association como la Owner Operator Independent Drivers Association aplaudieron la decisión federal de cerrar las “escuelas farsa”. Todd Spencer, presidente de esta última organización, señaló que algunas empresas priorizaron reducir costos sobre la seguridad, lo que “ha devaluado la profesión del transporte”.
El gobierno también advirtió que retendrá fondos federales a los estados que no supervisen debidamente sus programas de licencias de conducir comerciales. California ya perdió $160 millones por incumplimientos, y Illinois podría enfrentar la retención de $128 millones tras una auditoría que encontró fallos en casi 20% de las licencias revisadas.




