Julio de 2026 se perfila para ser el más seco registrado en la estación de San Juan desde que comenzaron los registros en 1898. Hasta el martes, el pluviómetro del aeropuerto acumulaba apenas 0.53 pulgadas de lluvia, según la meteoróloga Yidiana Zayas del Servicio Nacional de Meteorología (SNM). Este dato es alarmante, considerando que el récord anterior de sequía se estableció en julio de 1929, cuando se registraron 1.10 pulgadas.

Este mes, además, ha sido testigo de temperaturas extremas. El promedio hasta la fecha ha alcanzado los 85.1 grados Fahrenheit, solo superado por el julio de 2024, cuando se registró un promedio de 85.7 grados. De hecho, la estación de San Juan rompió el récord de 92 grados Fahrenheit para el 28 de julio, establecido en 1981, alcanzando los 93 grados. Esta ola de calor ha llevado a que se registren siete días consecutivos, desde el 22 hasta el 28 de julio, con temperaturas que igualaron o superaron los 90 grados.

Consecuencias de la sequía en Puerto Rico

La sequía también ha tenido un impacto significativo en los recursos hídricos de la isla. De acuerdo con un reporte de Drought.gov, la falta de precipitaciones ha reducido los caudales de los ríos y ha disminuido el nivel de agua en los embalses de Puerto Rico. En este contexto, el hidrólogo Emmanuel Rodríguez del SNM ha advertido que el déficit de lluvia podría prolongarse hasta el próximo año, lo que representa un reto considerable para la gestión del agua en la isla.


Por otro lado, la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados (AAA) reportó que 12 embalses han visto reducidos sus niveles de agua en las últimas 24 horas. Por ejemplo, el embalse Carraízo en Trujillo Alto disminuyó 0.07 metros, mientras que La Plata en Comerío bajó 0.03 metros. Estas cifras reflejan la gravedad de la situación que enfrenta Puerto Rico en términos de recursos hídricos.

Un verano inusual

A medida que avanza el mes, no solo las temperaturas elevadas han sido motivo de preocupación, sino también la falta de lluvias. La combinación de estos factores ha llevado a que meteorólogos y expertos en climatología se mantengan alerta sobre el desarrollo de eventos climáticos adversos. La llegada de una onda tropical podría traer aguaceros, pero sigue siendo incierto si esto será suficiente para mitigar el impacto de la sequía.

La situación actual resalta la importancia de un monitoreo constante y de la implementación de estrategias efectivas para la conservación del agua. La población debe estar consciente de que el déficit de lluvia podría tener repercusiones a largo plazo si no se toman las medidas adecuadas. En este sentido, el futuro del agua en Puerto Rico depende de la respuesta colectiva ante este fenómeno climático.
Fuentes: drought.gov, teleonce.com, El Vocero
Mantente al día con más noticias en Radar Boricua.



