HERSHEY, Pensilvania — El presidente del Tribunal Supremo de Estados Unidos, John Roberts, aseguró el miércoles que los jueces de la más alta corte del país no son “actores políticos” y que sus decisiones, aunque a veces impopulares, se basan exclusivamente en la ley.
“Creo que, a un nivel muy básico, la gente piensa que tomamos decisiones políticas, que decimos cómo deberían ser las cosas, en contraposición a lo que establece la ley”, señaló Roberts durante una conferencia del tercer Circuito de Estados Unidos celebrada en Pensilvania. “Nos ven como actores puramente políticos, lo cual no creo que sea una comprensión exacta de lo que hacemos”, añadió.
Sus comentarios se produjeron en medio de un deterioro en la confianza pública hacia el tribunal, apenas una semana después de una decisión que debilitó la Ley del Derecho al Voto al anular un distrito electoral de mayoría negra en Luisiana. La mayoría consideró que dicha demarcación constituía una manipulación inconstitucional basada en la raza.
Esa determinación, según críticos, socavó una norma clave de la era de los Derechos Civiles que había incrementado la representación de minorías en el Congreso, y podría abrir el paso a nuevas redistribuciones de distritos favorables a los republicanos en la Cámara de Representantes.
En los últimos años, el Supremo —de mayoría conservadora— ha emitido fallos que revirtieron el derecho constitucional al aborto, ampliaron el derecho al porte de armas y eliminaron la acción afirmativa en la educación superior.
Roberts no se refirió a casos específicos, pero insistió en que el tribunal “simplemente no forma parte del proceso político”. Explicó que las opiniones de los jueces se fundamentan en la Constitución, aunque reconoció no estar siempre de acuerdo con algunos resultados. “Una cosa que tenemos que hacer es tomar decisiones que son impopulares”, dijo.
También exhortó a que las críticas se enfoquen en las sentencias y no en ataques personales a los jueces. Condenó los señalamientos a magistrados de cortes inferiores y alertó sobre las amenazas crecientes al poder judicial. “No es apropiado y puede acarrear problemas muy graves”, concluyó Roberts.
Esta historia fue traducida del inglés al español con una herramienta de inteligencia artificial y revisada antes de su publicación.




