Japón se queda sin pandas tras el regreso a China de Xiao Xiao y Lei Lei

Los últimos pandas del zoológico de Ueno regresan a China en medio de tensiones diplomáticas.
El gesto comenzó en 1972 como un regalo destinado a marcar la normalización de las relaciones diplomáticas entre los dos vecinos

Tokio — Los japoneses vivieron con nostalgia la última exhibición pública de los gemelos de panda gigante Xiao Xiao y Lei Lei en el zoológico de Ueno, en Tokio. Ambos regresarán a China el martes, dejando al país sin pandas por primera vez en 50 años. La medida llega en un momento en que las relaciones entre Tokio y Beijing atraviesan uno de sus periodos más tensos en décadas.

China envió por primera vez pandas a Japón en 1972 como símbolo de amistad tras la normalización de relaciones diplomáticas. Desde entonces, los animales se convirtieron en un emblema de cariño nacional, con sucesivas generaciones que atrajeron multitudes y ventas millonarias en recuerdos y productos inspirados en los osos.

Beijing mantiene la propiedad de todos los pandas prestados y de sus crías. Xiao Xiao y Lei Lei nacieron en 2021 en Ueno, hijos de los pandas Shin Shin y Ri Ri. Consultado sobre nuevos envíos, el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, Guo Jiakun, dijo que China “da la bienvenida a los amigos japoneses a visitarlos en nuestro país”.

Entre los seguidores más dedicados está el ingeniero web Takahiro Takauji, quien lleva 15 años fotografiando a los pandas de Ueno. “Son adorables y graciosos. A veces parecen bebés, otras, ancianos”, contó a la agencia AP. Ha capturado más de 10 millones de imágenes y publicó varios libros sobre ellos. Dijo sentirse como si despidiera a sus propios hijos.

Las tensiones entre Japón y China se han agudizado por disputas territoriales, temas de seguridad y los comentarios de la primera ministra Sanae Takaichi sobre una posible intervención japonesa si China actúa contra Taiwán. El principal portavoz del gobierno japonés, Minoru Kihara, confirmó además que Pekín ha retrasado el reemplazo del cónsul japonés en Chongqing, reflejo del enfriamiento diplomático.

La historia de la llamada “diplomacia del panda” se remonta a 1972, cuando los primeros ejemplares —Kang Kang y Lan Lan— fueron obsequiados tras la visita del primer ministro Kakuei Tanaka a China. En décadas posteriores, Beijing estableció programas de arrendamiento con fines de conservación, también con países como Estados Unidos, Francia, Reino Unido y Alemania.

En Japón, la ausencia de pandas preocupa tanto a los comerciantes como a los fanáticos. “Son una estrella, el símbolo de Ueno”, dijo Asao Ezure, gerente de una tienda de recuerdos. Según el economista Katsuhiro Miyamoto, de la Universidad de Kansai, la falta de pandas podría representar pérdidas anuales de unos $128 millones, con impactos económicos a largo plazo si no se restablece el préstamo.

Por ahora, los japoneses guardan la esperanza de que un nuevo acuerdo con China permita el regreso de los icónicos osos que, durante medio siglo, unieron a dos naciones entre la diplomacia y la ternura.

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