La guerra en Oriente Medio se intensificó el lunes con ataques en múltiples frentes. Estados Unidos e Israel bombardearon objetivos iraníes en Teherán e Israel arremetió contra combatientes de Hezbollah en el Líbano. En respuesta, Irán lanzó drones que obligaron a cerrar temporalmente el aeropuerto de Dubái.
Los temores de una crisis energética crecieron mientras Irán mantenía su control sobre el estrecho de Ormuz, paso por el que transita una quinta parte del petróleo mundial. Los ataques iraníes, y las amenazas contra buques comerciales, ralentizaron el tráfico marítimo y elevaron el precio del petróleo por encima de los $100 por barril. El presidente Donald Trump pidió a varios países enviar buques de guerra para mantener abierto el estrecho, aunque sin compromisos firmes.
El ministro iraní de Relaciones Exteriores, Abbas Araghchi, declaró que el paso “está abierto” solo para países que no sean Estados Unidos, Israel o sus aliados. Descartó cualquier posible negociación o tregua. Desde mediados de febrero, Irán ha lanzado misiles y drones contra Israel, bases estadounidenses y la infraestructura energética del Golfo Pérsico.
En Beirut, potentes explosiones marcaron nuevos ataques israelíes contra presuntos objetivos de Hezbollah. Según el gobierno libanés, más de un millón de personas han sido desplazadas y unas 850 murieron. Las tropas israelíes avanzan en el sur del país, alimentando temores de una invasión a gran escala. Siete personas murieron el lunes en ataques aéreos israelíes.
En Irán, más de 1,300 personas han muerto, según la Media Luna Roja. Israel reportó 12 víctimas por misiles iraníes, y Estados Unidos confirmó al menos 13 soldados caídos. El portavoz militar israelí, teniente coronel Nadav Shoshani, informó que su país ha realizado 7,600 ataques contra Irán, destruyendo gran parte de sus defensas aéreas.
El cierre parcial del estrecho de Ormuz agitó los mercados. Trump aseguró que “numerosos países” planean sumarse a una misión de vigilancia, aunque algunos aliados han mostrado reservas. Europa criticó la falta de claridad sobre los objetivos de Estados Unidos e Israel. Keir Starmer, primer ministro británico, dijo que Reino Unido apoyará la reapertura del estrecho sin involucrarse en la guerra.
Fatih Birol, jefe de la Agencia Internacional de la Energía, destacó que los países miembros cuentan con reservas estratégicas de más de 1,800 millones de barriles. En tanto, el almirante Brad Cooper, de Estados Unidos, indicó que su ejército se concentra en proteger los buques petroleros y de gas de las amenazas iraníes.
Al amanecer del lunes, un dron impactó un tanque de combustible cerca del aeropuerto internacional de Dubái, provocando un incendio y suspensión temporal de vuelos. Más tarde, un misil iraní mató a una persona en Abu Dabi y generó incendios en instalaciones petroleras. En Jerusalén, fragmentos de un misil interceptado cayeron sobre la Ciudad Vieja, afectando el Patriarcado Greco Ortodoxo y zonas cercanas al Muro Occidental y la mezquita de Al Aqsa, en uno de los ataques más inusuales en años.




