Un vuelo de British Airways se volvió caótico el pasado 10 de julio cuando tres de sus pilotos sufrieron una intoxicación alimentaria durante un viaje de más de diez horas desde India hacia Londres. Este incidente alarmante ocurrió a 30,000 pies de altura, donde uno de los pilotos, identificado como el primer oficial, quedó incapacitado y necesitó oxígeno para poder continuar el vuelo. Este episodio ha llamado la atención no solo por su gravedad, sino también por la rapidez con que la aerolínea ha iniciado una investigación sobre el bienestar de su tripulación.
Según informaron fuentes como el Daily Mail y LA NACION, los pilotos habían consumido una comida durante una escala en India, donde parece que contrajeron la enfermedad que los afectó en pleno vuelo. La preocupación se intensificó cuando el piloto incapacitado tuvo que recibir atención médica inmediata, aunque la aerolínea aseguró que la seguridad del vuelo no se vio comprometida. “Durante el vuelo, uno de nuestros pilotos se sintió indispuesto. De acuerdo con los procedimientos establecidos, la aeronave continuó su vuelo sin incidentes hasta su destino y aterrizó con normalidad”, declaró un portavoz de British Airways.
El incidente ha generado reacciones dentro de la Asociación Británica de Pilotos de Líneas Aéreas, que enfatiza la importancia del bienestar de los pilotos y la necesidad de revisar las condiciones de alojamiento de la tripulación en estos casos. “El bienestar de nuestros compañeros es nuestra máxima prioridad y estamos revisando el alojamiento de la tripulación en esta ubicación tras algunos informes aislados de enfermedad”, comentó un representante de la asociación. Esto plantea interrogantes sobre las medidas de seguridad alimentaria que se implementan en los vuelos de larga distancia.
Un pasajero, Ljubisa Karović, quien estaba a bordo del vuelo, describió la experiencia como aterradora, recordando que “miró a la muerte y volvió”. Su relato refleja el pánico generalizado que se vive en situaciones de emergencia en aviones. La situación no solo fue un desafío para la tripulación, sino que también puso a prueba la capacidad de la aerolínea para manejar crisis en el aire.
El vuelo, que se realizó en un Boeing 777, tuvo que ser monitoreado de cerca por los demás miembros de la tripulación para garantizar que los pasajeros estuvieran seguros y tranquilos. Este episodio ha sido comparado por algunos medios con la clásica comedia de los años 80 “Airplane!”, donde ocurren situaciones absurdas y caóticas en un vuelo, aunque en este caso, la realidad es mucho más preocupante.
En conclusión, la intoxicación de los pilotos de British Airways durante este vuelo plantea serias preguntas sobre la seguridad alimentaria en los vuelos internacionales y la manera en que se gestionan las emergencias en el aire. La aerolínea ha prometido una investigación exhaustiva y ha asegurado que la seguridad de sus pasajeros y tripulantes sigue siendo su máxima prioridad, aunque la comunidad de aviación y los viajeros estarán atentos a los resultados de esta indagación.
Fuentes: lanacion.com.ar, dailymail.com, mirror.co.uk
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