Una ciudadana estadounidense identificada como Aliya Rahman denunció que fue sacada violentamente de su vehículo por agentes de inmigración en Minneapolis mientras se dirigía a una cita médica. El vídeo del incidente, compartido millones de veces en redes sociales, ha generado una ola de indignación y nuevos debates sobre el uso de fuerza en operaciones del ICE.
Rahman relató que los agentes rompieron la ventanilla de su auto, le cortaron el cinturón de seguridad y la arrastraron fuera del vehículo pese a informarles que era discapacitada. Dijo que fue llevada a un centro de detención donde se le negó atención médica y perdió el conocimiento. “Agentes enmascarados me sacaron del coche y me ataron como a un animal”, afirmó.
El Departamento de Seguridad Nacional respondió que Rahman actuó como una agitadora y desobedeció órdenes de mover su vehículo. Añadió que fue detenida junto a seis personas más consideradas agitadoras, aunque no aclaró si fue acusada formalmente ni respondió a preguntas sobre la supuesta falta de atención médica.
El caso forma parte de una serie de vídeos recientes que documentan operativos migratorios en Minneapolis y otras áreas del medio oeste, descritos por algunos funcionarios locales como una “invasión federal”. En varios de esos videos se observa a manifestantes y agentes del ICE involucrados en forcejeos, rotura de ventanillas y uso de gas pimienta.
En otro de los clips divulgados, agentes armados forzaron la entrada a la casa de Garrison Gibson mientras su esposa y su hijo de nueve años estaban dentro. También se registró la detención de dos empleados de una tienda Target, ambos ciudadanos estadounidenses que luego fueron liberados.
Monica Bicking, enfermera de 40 años, captó una escena en la que un agente federal propinaba varios golpes de rodilla en la cara a un detenido inmovilizado. “Estamos hipervigilantes cada vez que salimos de casa, buscando al ICE y tratando de proteger a nuestros vecinos”, comentó.
Tras recibir tratamiento hospitalario, Rahman fue dada de alta y agradeció al personal médico. “Pensé que iba a morir”, expresó en su declaración pública, que amplificó aún más la controversia sobre las tácticas utilizadas por las autoridades federales en Minneapolis.




