Madrid – La Policía Nacional española informó que incautó más de 600,000 peluches, llaveros y otros artículos falsificados, en su mayoría relacionados con la serie de Netflix “Stranger Things”. Los productos, de procedencia china, presentaban una calidad muy inferior a los originales. Se trata de la mayor operación contra juguetes falsos realizada por ese cuerpo policial, con un total de 25 toneladas de mercancía almacenada en naves industriales de la comunidad de Madrid.
La operación fue denominada “Eleven”, en alusión a una de las protagonistas de la serie. Dos personas de nacionalidad china fueron arrestadas como presuntas responsables de un delito contra la propiedad intelectual. Según la Policía, de haberse vendido principalmente en bazares chinos, los artículos pudieron haber generado entre $3.44 y $4.5 millones en ganancias.
La investigación comenzó en febrero, tras detectarse envíos sospechosos desde China dirigidos a empresas de paquetería locales, con documentación irregular y datos falsos. En una primera intervención el 11 de febrero, los agentes interceptaron 72 cajas con miles de peluches, cartas de colección y muñecos de baja calidad relacionados con los protagonistas de “Stranger Things”, incluidos numerosos Demogorgon.
El operativo permitió localizar el centro de distribución en una nave industrial de Parla. Uno de los detenidos era el arrendatario del lugar y la otra persona se encargaba de recibir los pedidos. Posteriormente se realizaron cinco inspecciones simultáneas en Fuenlabrada, Getafe y Parla, donde también fueron hallados peluches de películas de Disney como “Lilo & Stitch” y llaveros de franquicias registradas como “Zootopia”, “Pink Panther”, “Star Wars” y “Pokémon”. También se confiscaron cromos de colección falsificados.
Según las autoridades, el conjunto del material suma más de 25 toneladas y supera los 600,000 artículos, todos copias no autorizadas de marcas comerciales. Además de la vulneración de derechos de propiedad intelectual, la Policía alertó que muchos de estos juguetes representaban un riesgo para la salud infantil, ya que estaban fabricados con materiales frágiles y piezas pequeñas que podían causar asfixia o intoxicación.




